CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

Prefiero empezar por el final. Un tercer tiempo después de un partido extenuante (el último de la temporada antes de las galas de verano), bien regado, porque para Pablo y Chespir era su último partido, con solecito, familia, amigos, chavales de sub23 que venían a animar y cerveza. Si el Walhalla no es así, se le debe parecer bastante.

Aunque costó un poco, a 12 horas para el partido éramos 22 en el acta. Un número que se debe entender a la baja, porque eran bastantes los que se habían apuntado estando bastante tocados (podemos decir ‘realmente jodidos’ sin temor a equivocarnos), pero que por nada del mundo se iban a perder esta jornada.

Y era un partido difícil. Enfrente los chavales del Ammonites (o Geológicas, como creo que son, o Físicas, como pone en sus camisetas), chavales jóvenes, con fuerza y ganas de correr. Habían venido ciento y la madre porque aparentemente tenían opciones de ascender, aunque no entiendo muy bien bajo qué tipo de carambola. Se habían traído hasta una carpa para estar a la sombra en los tiempos muertos.

Y es que el campo estaba para verlo. Bueno, no, en este verano adelantado por el cambio climático o por la madre que lo parió, estaba para atreverse a poner los pinreles en ese suelo de caucho recalentado que nos dejaba las plantas de los pies en carne viva. Juanjo, con buen criterio, se acercó a comprar unas sales y electrolitos para mezclar con nuestra agua y sobrevivir a esta prueba de titanes.

El partido tuvo poca historia. Los del Ammonites movían la bola lejos y para el tercer punto de contacto ya no teníamos con quién disputar la posesión. Una y otra vez, las situaciones de juego acababan en un tres contra uno que los de Ammonites solucionaban con eficacia, aunque sin mucha técnica que digamos.

Todos nuestros ensayos vinieron de la mano de jugadas a balón parado, ya sea nuestra touch con peel-off, que no por vieja y archiconocida es menos efectiva, y nuestros saques de golpe ochenteros, que así a lo tonto también funcionan bien.

Hay que destacar el partidazo de los jóvenes, sobre todo Arnáiz (omnipresente) y Santi, que se echaron al equipo a sus espaldas y participaron en todos los balones. Qué buen año nos han dado estos sub23, con los que hemos podido disfrutar en el campo muchos partidos. Gracias a sus entrenadores, Irusta y Willy, por gestionar tan bien este intercambio con los jóvenes. Yo creo que ellos se lo pasan muy bien cuando juegan con nosotros, a pesar de lo duros que se hacen algunos partidos, y a nosotros (los viejos) nos dan la vida, siempre dispuestos a correr y a placar.

Y muchas gracias a Simón. Siempre hace perfil bajo, pero es todo un líder en el campo, y eso que la mayoría de vosotros no ha tenido la suerte de verlo jugar. Además de cuidar paternalmente de nosotros, lee perfectamente el partido y es capaz de darnos rápidamente las claves para mejorar nuestro juego.

En fin, acabada ya la liga y solo pendientes de los torneos de verano (este año la estrella es el EGOR de Sevilla en junio, https://egorfsevilla2024.es/, con 90 equipos de todos los continentes), ya solo nos queda disfrutar de los recuerdos que nos ha dejado esta temporada, que son muchos, y preparar los planes para disfrutar aún más en las próximas semanas. La fenomenal noticia de que el primer equipo logra mantener la categoría y la excepcional temporada de los sub23 (el sábado que viene volveremos a estar animando a los chavales) redondean esta sensación.

Un placer y un honor haber compartido esta temporada con vosotros. Se os quiere.

Pato