CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

CRC C, 38 – Sanse Scrum B, 29

A ver, que si lo se trataba era de ver si éramos capaces de batir algún récord, pues ya está, tenemos dos. Ha sido el partido más aburrido de este año y hemos conseguido que el número de cagadas nuestras alcance casi el triple dígito, porque las hacíamos a razón de varias por minuto.

Y menos mal que contábamos con los jóvenes, que han jugado un partidazo. Higuero eficacísimo y hábil chutando a palos, Liam imperial en la touch, Mario ubicuo en defensa, Luis acelerando el juego de la línea e iniciando contraataques fulgurantes y Miguelón y Jorge siendo los primeros apoyos y haciendo ese trabajo poco lucido de conseguir dejar buenos balones a sus compañeros.

Sí que hacía mucho viento, pero eso no es excusa. No llevábamos ni 10 minutos jugados cuando un clamoroso agujero en defensa, de los de “ve yendo tú a por ese, que a mí me viene un poco mal” se convierte en el 0-5. No pasa nada, ahora nos toca a nosotros, vamos chavales, azul y amarillo; sacamos de centro, ellos defienden con una buena patada a la caja, vuela endiabladamente con el viento a su favor, no la pillamos y ellos presionan, le damos una patada de profundo carácter patético y el balón termina su corto vuelo cayendo mansamente en las manos de uno de ellos, que simplemente sigue corriendo y nos enchufa otro chicharro. Minuto 12 y ya palmamos 0-10, y menos mal que no han transformado.

Hay que esperar hasta el minuto 20 para que Juanjo culmine una aceptable jugada y abra nuestro marcador. Casi enseguida Mario sale atravesando el centro de un maul, ya que ninguno de ellos se había quedado a defenderlo, y consigue el empate, aunque se lleva una sonora patada en el casco. Como Luis transforma ahora vamos ganando por un patético 12-10 a estos muchachos, pero ni estamos jugando mejor, ni mucho menos estamos controlando el partido.

De nuevo para desafiar nuestras tradiciones, y de pura chorra, marcamos en el minuto 39. Estamos en nuestra 22 con un buen maul, el balón llega a Raulito, que no se lo piensa dos veces y pega una patada ni muy fuerte ni muy bien dirigida, pero tan inesperada y tan difícil de controlar por el viento que Luis, que había subido a presionar, por si acaso a ellos les daba por iniciar un contraataque, se encuentra con un bote caprichoso que deja el balón en su mano, acelera muchísimo y acaba llegando a su área de ensayo. 17-10.

En el descanso, el bueno de Simón no estaba precisamente orgulloso de nuestro juego y nuestra actitud, a pesar de que íbamos ganando. Con toda la razón.

Así que empezamos la segunda parte como con los buenos deseos de año nuevo en el cuerpo, pero con poca presencia de ánimo como para ponerlos en marcha. Y eso que estamos dominando la touch y la melé, incluso robándoles algunas suyas. Pero en cuanto empezamos a mover el balón la cagamos. Ellos simplemente tienen que aprovechar las innumerables oportunidades que les estamos dejando.

Y, claro, lo hacen. Touch a 5 metros de nuestro ensayo, maul, pick & go y se nos meten a cabezazos hasta la cocina. Empate a 17, y lo peor de todo es que estamos dando una impresión pésima en el campo, a pesar de que los de Sanse tampoco es que estén proponiendo ninguna floritura.

Y eso, menos mal que estaban los jóvenes. Higuero acaba agarrando un balón paupérrimo, mete un cambio de ritmo y dos contrapiés y termina haciéndolo bueno, marcando el 24 a 17.

A mediados de la segunda parte Liam, que jugó un partidazo muy completo, termina una jugada colectiva y nos deja un poco más de tranquilidad en el marcador, 31-17.

Pero como anímicamente solo nos falta sacar el mantel de cuadros de ir al campo para ir preparando el picnic, nos atacan en nuestra 22, tiran un chip por encima de la defensa, le cae en las manos a los que presionan y nos meten ensayo bajo palos. 31-24. Están a un pasito de nosotros y aún nos faltan 12 minutos de partido.

Pequeños chispazos de seriedad se empiezan a juntar con nuestro caos generalizado, y gracias a eso llegamos casi a marcar, aunque nos quedamos cortos por un palmo. Un par de rucks después nos sigue faltando la misma distancia, pero Javi Rubio tiene ahora el balón entre los pies, se levanta y se deja caer junto con todo el peso de la ley (la de la gravedad, digo) para marcar nuestro último ensayo, que nos da un poco más de tranquilidad, 30-24. Por cierto, Higuero tuvo el día fino y consiguió transformaciones muy meritorias, sobre todo teniendo en cuenta el viento que hacía.

Que quedan solo cinco minutos, chavales, que lo tenemos, que hay que aguantar solo un poco más y ya está. Pues no, no está. Una sucesión de malas defensas y placajes poco contundentes les permite acercarse hasta nuestra cocina y ya ahí meternos un último chicharro haciendo pick & go.

Total, victoria 38-29 y demos gracias, que lo mismo podríamos haber perdido.

Con este resultado nos colocamos terceros de la tabla. La semana que viene nos toca un partido muy duro contra Arquitectura, que ha ganado hoy a los Ammonites y va justo por delante de nosotros en la clasificación. A prepararse mentalmente.

Como siempre, un placer jugar con vosotros.

Pato.