CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

Ammonites Segovia, 24 – CRC C, 38

Pues hacía un frío de pelotas en Puerta de Hierro. Y encima un domingo por la tarde, a las seis, que es casi de noche y con solo 17 en la convocatoria. De los chavales solo nos pudieron acompañar Jorge Orgaz y Pablo Domaica, porque a Santi ya lo cuento como viejo. La verdad es que estos jóvenes se jugaron un partidazo y contribuyeron significativamente al resultado final. En la banda nos acompañaba nuestro fiel guía Simon, Conrado y su tobillo maltrecho, Diana, la de Jorge, que había sido burdamente engañada para venir a ver el partido y el padre de Domaica, al que nos faltó un pelo para decirle que se vistiera de corto y se pusiera las botas.

Los Ammonites siguen siendo una mezcla de jugadores segovianos y universitarios de física y geología, es decir, juventud, lozanía y algún que otro pantalón del Cisneros o medias del Alcobendas. Lo que les faltaba de técnica de equipo lo suplían con más velocidad y ritmo que nosotros y con contactos duros que, en su teoría, nos deberían ir desgastando.

Porque el partido empezó más bien con dominio territorial suyo. Como no lo terminábamos de ver claro, a los 10 minutos teníamos un golpe fácil delante de palos y chutamos para conseguir tres puntitos. Pero desde luego que no iba a ser fácil. Justo después se nos escapan por velocidad y nos enchufan un ensayito.

Los siguientes 20 minutos son de mucha igualdad, pero los contactos son cada vez más sucios y empieza a haber roces ahí abajo. Emilio recibe una tarjeta amarilla y nos quedamos con inferioridad numérica y además, en uno de esos rucks, Moni tenía apoyada la pierna izquierda en el suelo cuando uno de los contrarios se lanza contra su rodilla y se la dobla hacia atrás. Moni tiene que hacerse una resonancia este viernes para ver el alcance de su lesión, pero desde luego tuvo que dejar de jugar en ese momento. Esperemos que no sea nada grave.

Dada la profundidad de nuestro banquillo tenemos que empezar a hacer malabares con los cambios. Kique, que había empezado jugando de flanker (no sé si de los de perfil psicópata), puesto al que se adaptó con una naturalidad increíble, tuvo que ponerse de apertura, y Ángel, otro que también sirve lo mismo para un roto que para un descosido, a ponerse el siete en la espalda.

Y quién sabe si porque empezábamos a estar hasta los cojones o porque el partido se estaba calentando, empezamos a avanzar, a dominar el territorio, y por fin, Arturo consigue sobrepasar dos líneas de defensa (las mismas contra las que se había estrellado las 300 veces anteriores) y marca un ensayo bastante centrado, que transforma Quique y con el que nos ponemos por delante 7-10.

Cinco minutos después, pegamos una patada que se queda botando junto a su línea de ensayo, Santi corre como un rayo para presionarla y se tira de cabeza hacia el balón, consiguiendo un precioso ensayo y también que el defensor le cayera encima de la cabeza y se la arrastrara contra el suelo, lo que le ha dejado una bonita marca y una cierta mirada de incomprensión de su madre. 7-17.

Por una vez somos infieles a nuestra tradición de recibir un ensayo en la última jugada, y somos nosotros los que marcamos después de una jugada preciosa en la que participan casi todos los jugadores y cruzamos de lado a lado dos veces el campo para que Pablo Domaica termine marcando en la esquina e incluso transformando él mismo, dejando el marcador 7-24 en el descanso.

Ahora se trata de poner orden en nuestro juego. Nos están empujando las melés, las touches son una lotería y cuando estamos cansados nos cuesta cerrar el campo y no dejar huecos por los que entren los contrarios, lo que obliga a nuestros alas y zaguero a un esfuerzo muy sufrido en defensa. Como siempre, Simon hace una lectura muy acertada del partido y nos da las claves para empezar la segunda parte.

Y la verdad es que empezamos muy bien. Tenemos un golpe a favor en su 22 y decidimos hacer una de nuestras jugadas ochenteras, en la que entra Juanjo como elefante en cacharrería y le deja un baloncito a Chespir, que iba en apoyo, para que termine la jugada. Transforma Pablo y ahora vamos 7-31. Esto no se nos puede ir de las manos.

Pero los Ammonites no están por la labor. Redoblan su presión y meten a jugadores de refresco, que encima son más grandes que los que ya había. Nosotros ya no tenemos cambios porque Beto hace rato que se ha reventado el gemelo y ha entrado Javi Rubio para sustituirlo como último reserva.

Se nos está acabando la gasolina y se empieza a notar en el juego, porque enseguida nos meten un ensayo por el medio, por donde deberíamos haber estado los jugadores de apoyo que no llegábamos a tiempo.

Y alguna decisión del árbitro tampoco nos ayuda. Hacia la mitad del segundo tiempo nos pitan un golpe en contra en nuestro 40, el árbitro nos pita 10 metros más por protestar y permite que el contrario saque rápido cuando todavía no nos había dado tiempo a retirarnos, sin poder detener tampoco al que sacaba, con lo que terminan marcándonos otro ensayo más. 19-31, pero ahora los contrarios están viendo la posibilidad de remontar el partido porque piensan que estamos derrengados, y en eso probablemente tienen toda la razón.

Se nos van a hacer largos estos 20 minutos que faltan. Pero contra todo pronóstico, Pablo Ávila, que se ha jugado un partidazo para quitarse el sombrero, consigue darnos el ensayo de la tranquilidad y poner el marcador 19 a 38.

Como ellos están metiendo presión a tope consiguen a base de pick & go meter otro ensayo más, mientras que nosotros lo único que podemos hacer es tratar de aguantar, dejarle de vez en cuando marrones en defensa a Santi para que salve nuestro marcador y ralentizar el partido en la medida de lo posible. Para exasperación de los rivales el tiempo va pasando lentísimo, pero conseguimos llegar al final con una victoria más a base de coraje que de físico, en la que todo el mundo ha entregado todo lo que llevaba dentro.

Así da gusto, no se puede pedir más. Después del pasillo nos volvemos a juntar todos con una sonrisa tontorrona, esa que solo comprende quien ha estado allí dentro.

La próxima semana tenemos otro partido difícil contra los chavales del Sanse. Por lo menos ya estaremos usando las camisetas nuevas.

Pato.