CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

El equipo masculino senior del PRU ha perdido el último partido que ha disputado en el Polideportivo ‘Valle de las Cañas’. Y una derrota ante el que era, hasta ese momento, farolillo rojo de la competición, significa un problema para el equipo. Este es un dato incontestable. Tanto como que el ala de AMPO Ordizia (Egoitz García Bañuelos con el dorsal 14 a la espalda) hizo estragos en la defensa del PRU. Corría la banda y parecía que un abrecartas pasaba por allí no dejando un centímetro sin abrir de par en par. Por dos veces, ensayó con cierta facilidad mientras los jugadores del PRU miraban atónitos sin saber qué hacer, sin reaccionar. Otro dato incontestable es que AMPO Ordizia planteó un partido muy serio en defensa y que estaban dispuestos a pelear cada ruck y cada melé sin dar cuartel al equipo de Pozuelo. La defensa del AMPO Ordizia se convirtió en un muro infranqueable para el PRU que no encontró las herramientas necesarias para derribarlo. El marcador final, 7 – 26, es reflejo de lo que sucedió y hace justicia al juego desplegado por ambos equipos.

La lista de despistes del PRU es larga, los errores tácticos no son pocos; los efectos de la desesperación y, seguramente, del temor que provoca ver la tabla desde abajo del todo, son terribles; pero queda temporada y todo puede pasar.

Dice Bernard Werber, el escritor francés, que la derrota es innovadora y la victoria es conservadora. Y es que la peor derrota es la que no deja poso, de la que no se aprende, la que intentamos convertir en algo parecido a una victoria. Sería un error dejar pasar la oportunidad que brinda una derrota tan dura y tan decisiva para aprender y reflexionar. Otro escritor, esta vez Ernest Hemingway, decía que el hombre no está hecho para la derrota. Y eso es verdad, el ser humano está diseñado para salir adelante, para progresar. Y todo esto quiere decir que el equipo senior del PRU puede asimilar esta derrota para lograr ganar los partidos que restan de aquí a final de temporada. Puede y está obligado a hacerlo. Ya no caben errores. Ni uno más.

Hubo cosas positivas en el partido para el equipo local, por ejemplo, el ensayo local llegó de una enorme insistencia en la búsqueda de la línea de marca. No había respiro para el rival, la motivación en el comienzo del segundo tiempo era la necesaria y la recompensa llegó porque era seguro que debía llegar. El equipo puede jugar bien al rugby y lo ha demostrado en muchas ocasiones. Es necesario leer bien los partidos y llenar de coraje cada movimiento, cada pase, cada patada. La circulación del balón ha de ser rápida y eficaz; no se puede centrar el juego de ataque en algo que, sencillamente, se convierte en un obstáculo insalvable; no se puede defender mirando cómo un jugador contrario pasa por delante de medio equipo. Y conviene rebajar el número de golpes en contra. Sea como sea, volver al juego de los últimos partidos es casi obligado. Se gane o se pierda es necesario jugar a ese nivel y eso se puede conseguir con concentración, sin dejarse llevar por la desesperación o la falta de esperanza.

Llega lo definitivo y hay que afrontarlo con la seguridad de poder conseguir sacar lo mejor de la plantilla, con el afán por parte de los jugadores de sacar adelante un proyecto. La próxima estación se encuentra en el estadio del Club de Rugby Complutense Cisneros y hay que llegar hasta allí con la mente clara, los músculos en tensión y con la seguridad de ser un equipo que puede jugar bien al rugby. Muy bien.

G. Ramírez