CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

El día amaneció extraordinario para jugar al rugby. El reto era importante. Buen ambiente en la grada. Pero no pudo ser. El primer partido serio, el primer partido en el que se competía con dificultad, ha resultado ser la prueba con la que han quedado descubiertos algunos problemas que el equipo femenino del Pozuelo Rugby Unión tiene que resolver lo antes posible.

El equipo se enfrentaba a C. R. Majadahonda, un rival que ha jugado con un par de básicos que han repetido de principio a fin y que han funcionado de maravilla. Presión en defensa sin parar y movimiento del balón en la línea de tres cuartos haciendo llegar a las alas el balón. Sencillo y efectivo.

Por su parte el PRU ha trabajado bien en defensa, sin dudas y con serenidad. Pero todo lo que se ganaba en defensa se diluía sin remedio con la desesperante falta de circulación del balón; con la aglomeración de jugadoras en una parte del campo, a la que llegaban porque estaba allí el oval, aunque sin ton ni son; con una preocupante falta de pase (las jugadoras agarran el balón, lo esconden y siguen así hasta perderlo; y con una reiteración casi absurda de gestos y movimientos que terminaban en golpe de castigo.

¿Cómo es posible que una jugadora deje la melé antes de tiempo hasta tres veces sabiendo desde la primera que el árbitro va a pitar y el golpe de castigo está garantizado? ¿Cómo es posible placar tan alto y tantas veces? ¿Es normal sumar 21 golpes de castigo en un partido? No, no lo es. No ha sido normal nada de todo esto. Los ocho golpes de castigo de la primera parte y los trece de la segunda, son un disparate. Que un árbitro pite a la misma jugadora tres veces la misma infracción no es normal.

El equipo debe parar, retrasar un metro la posición, pensar qué está pasando para leer bien el partido y tomar decisiones sólo entonces. Por otra parte, no puede ser que las jugadoras de la línea de tres cuartos corran hacia el interior donde esperan las jugadoras que forman la primera línea rival con los brazos abiertos y encantadas de recibir a la jugadora que van a placar sin compasión alguna.

El partido no ha tenido continuidad debido al enorme número de infracciones del PRU; el campo de césped natural tampoco les ha ido bien a las jugadoras puesto que estaba muy húmedo y cargaban mucho las piernas…

Sea como sea, el PRU femenino estuvo ganando hasta la última jugada del partido en la que ensayó C. R. Majadahonda. Con el tiempo cumplido se decidió jugar un balón que podía haber terminado fuera del campo y con el marcador a favor, pero no fue así. Sin duda no ha sido el mejor día de un grupo que, ahora, debe reflexionar sobre todo lo que ha pasado.

Esta derrota ha sido dolorosa y, sin duda, servirá para que el grupo aprenda y mejore su rendimiento.

Debutaba Gimena ‘G’ Ramírez que ya ha cumplido la edad que le permite jugar en la categoría. Bien en la melé (salvo en la primera que la jugadora se enfrentaba recién llegada a la cancha en el minuto 47), bien en el ruck. Inédita en el ataque como el resto del equipo durante la segunda parte.

Dicen los judocas que para vencer es necesario saber caer. Tanto es así que lo primero que enseñan los maestros a sus pupilos es la caída de lado, de frente y de espaldas. En rugby caer bien pasa por la autocrítica, por echar un vistazo a lo que sucede en la cancha y por valorar el trabajo que se hace cada partido. Las mujeres del PRU han tropezado y han caído aunque esto puede ser una oportunidad para aprender, mejorar y avanzar en un proyecto que sigue con las posibilidades intactas.

¡Vamos Piratas¡

G. Ramírez