CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

CRC C, 29 . Liceo Filo, 17

No sé si empezar como Kilgore “¿lo hueles, muchacho? Es napalm. Huele a … victoria”, pero la verdad es que se nos quedó a todos muy buen cuerpo cuando el árbitro pitó el final de un partido difícil y disputado, en el que durante más de media hora fuimos por detrás en el marcador y al final supimos apretar el culo y conseguir terminar vencedores.

Este Liceo-Filo (más Liceo que Filo creo yo, y no solo por las equipaciones) venía de ganar al Sanse que nos ganó a nosotros y de conseguir un resultado más que digno contra los segovianos del Ammonites. Alguno peinaba canas, pero mayormente eran chavales de 20-30 que tenían pinta de querer hacernos correr, como así ocurrió.

Para sorpresa de público y parroquianos, a los cinco minutos inauguramos el marcador con una buena jugada colectiva, iniciada por un clásico pechazo del señor “Tormenta” y bien aprovechada finalmente por Santi, que se tira a la piscina para marcar.

Casi en la siguiente jugada nuestro capi Conrado sale de melé, se deja el pie retorcido y aplastado por la defensa y tiene que abandonar el campo cojeando. Esperemos que sea para poco tiempo. A partir de ahí llega un rato largo de igualdad, más por el habitual encadenamiento nuestro de errores que por aciertos del rival. El caso es que en una de estas consiguen hacer llegar el balón a su ala, un chavalín imberbe con más patas que Sonic, que con espacio para correr era una bala, y se nos va hasta la cocina. Como transforman la patada se nos ponen por delante, 5-7, resultado que llegaría hasta el descanso.

Hoy no teníamos a Simón para guiarnos por el tortuoso camino hacia la luz, pero Kique interpreta muy bien el partido y nos deja consignas claras para el segundo tiempo, que funcionaron muy bien.

Bueno, funcionaron muy bien pero tardaron un rato en hacerse realidad. Así para empezar la segunda parte de nuevo se nos escapa por patas el ala y nos comemos otro ensayo que deja el marcador 5-12 y hace surgir la duda en los corazones. ¿Podremos remontar esta situación?

Aquí es donde los clásicos resurgen. Vamos avanzando poco a poco hasta tener un golpe a favor a cinco de su ensayo. Planteamos el jugadón: balón a Moni y que resuelva. Y resuelve. Recibe, hace como que la pasa pero se la queda, si tampoco añadir muchas dotes dramáticas, acelera imperceptiblemente a la vez que cambia de dirección, mantiene el equilibrio mientras se le van colgando contrarios como mochilas y acaba aterrizando con el balón en su área de ensayo, y todo esto a cámara lenta. ¿Qué cómo lo ha hecho? No sé, pero le sale en casi todos los partidos.

Empate a 12 y quedan aún 30 minutos de partido. Delante ganamos las melés con claridad y las touches más o menos, y detrás lo tenemos relativamente bajo control, aunque Higuero se está matando a correr detrás del ala rápido de ellos. Por cierto, partidazo de Higuero, Manteca, Miguel y Jorge, los s23 que nos acompañaban hoy, que se han bajado al barro (figurado, claro) y se han dejado la piel en un partido duro y muy intenso.

Demasiada igualdad. Parece que este partido se va a decidir por poco, así que cuando conseguimos un golpe a favor más o menos centrado, pedimos tirar a palos. Moni acierta y nos ponemos tres puntos por delante, 15-12.

Y, al rato, de nuevo conseguimos acercarnos y tenemos melé a cinco metros en el lado izquierdo. El libro de jugadas nos dice claramente que hay que salir de melé. Su 9 les avisa, ojo, que van a salir. Bueno, pues no hay sorpresas. Diego, de ocho, encantado de poder jugar a los bolos, se lanza con varios tíos colgados, cae un poco antes de la línea pero estira el brazo para poder posar el balón. Ensayo, que con la transformación nos pone 22-12. Quedan 8 minutos y esto no se nos puede escapar.

Pero los del Liceo no se rinden y ahora presionan con sus últimas fuerzas. En un ruck mal gestionado perdemos el balón y su contraataque cruza el campo casi completo y nos cuesta un ensayo. 22-17. ¿Van a remontarnos?

Ni de coña. En el saque siguiente acabamos chutando el balón a su línea de cinco. Aunque la touch es suya, Jorge la roba, al caer nota que no tiene presión, se da la vuelta y se tira a la piscina para marcar nuestro último ensayo (qué raro se me hace que seamos nosotros los que cerramos el marcador), 29-17 al final.

En fin, muy buenas sensaciones. Así da gusto.

La semana que viene no hay partido, y la siguiente tenemos que decidir (ya mismo, por favor) si jugamos en Segovia o en Madrid. Partido duro en todo caso.

Pato.