CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

Toledo amanecía entre una neblina ligera que daba paso, poco después, a un sol radiante y a una temperatura excelente para practicar rugby. El campo de la antigua Escuela de Gimnasia Militar no lucía tan espectacular. Calvas, terreno irregular y zonas demasiado secas contrapuestas a otras húmedas en exceso. En cualquier caso, un buen día y un excelente lugar para jugar al rugby.

El equipo toledano juega con contundencia, parece que está formado por quince delanteras que entran sin pensarlo dos veces, que desarrollan una velocidad inesperada si es necesario (el segundo ensayo que endosaron al equipo pozoleño o pozuelero –ambos gentilicios son correctos- lo firmó la talonadora que aprovechó un hueco en la defensa para convertirse, por unos segundos, en la campeona del mundo de sesenta metros lisos). Soliss Águilas de Toledo C.R.T. es un equipo duro que deja poco espacio a la floritura salvo que el balón vaya de un lado al otro del campo con rapidez. Y eso es, exactamente, lo que no hizo el equipo senior femenino del Pozuelo Rugby Unión durante treinta minutos del primer tiempo (del diez al cuarenta). Y, así, terminaba la primera parte con el marcador en contra para el PRU (17 -10).

Afortunadamente, las cosas cambiaron mucho en la segunda parte ya que el balón circuló de otra forma y las jugadoras toledanas perdieron fuelle tras el esfuerzo descomunal anterior. El marcador final, 17 – 30, refleja bien la dificultad con la que se encontraron las jugadoras del PRU; una dificultad bastante parecida a la que tuvieron que superar hace unas semanas frente a este mismo equipo.

El partido estuvo trabado de principio a fin por la cantidad de avants que se produjeron. En el caso del PRU fueron algo menos de veinte (un disparate) y en el del equipo de Toledo algo menos aunque un número elevadísimo. Si a esto le sumamos la cantidad de golpes que se pitaron tenemos como resultado un partido bronco, con muchas interrupciones, sin posibilidad de ritmos que invitasen a desarrollar un juego vistoso. Mucha pelea, mucho contacto, mucho esfuerzo por parte de las treinta jugadoras y bastante menos muestras del resto. Y avants por todos los lados. Además, las jugadoras del PRU tienden a juntar efectivos –de forma algo desordenada, por cierto- y hacen el campo mucho más pequeño de lo que es por lo que el juego pierde velocidad y estética.

Dicho esto, hay que añadir que, en conjunto, el juego del PRU sigue mejorando y las adversidades con las que se van encontrando las jugadoras se van superando bien. El PRU comienza a saber competir y eso es algo muy importante; el PRU se ha convertido en un grupo compacto y efectivo gracias al buen ambiente y a la generosidad de algunas jugadoras que se muestran dispuestas a echar un cable siempre que sea necesario, que cuidan de sus compañeras y que no buscan lucimientos personales a costa del resto del equipo. Beatriz ‘Bea’ Arroyo Juárez, jugadora de la primera línea del PRU, es el claro ejemplo de todo esto. Compromiso con la camiseta que viste, desinterés en lo personal, y trabajo en busca de la mejora de su juego (‘Bea’ es una jugadora estupenda que cualquier entrenador quisiera tener en su equipo por todo lo señalado) y en busca del bien común. Al que escribe siempre se le van los ojos tras jugadoras de este perfil.

Yenier Wiliannys ‘Mega’ Rodríguez Silvera es la jugadora que representa con exactitud lo que pasó en el campo de juego. Esta jugadora se caracteriza por correr la banda, por manejar el balón con elegancia y por finalizar jugadas con superioridad; pero el pasado sábado parecía una delantera más que entraba a buscar huecos en la defensa contraria con fuerza. Estuvo muy bien ‘Mega’ y tuvo tiempo para pelear cada balón y para hacer un par de ensayos muy importantes.

Aiala Nubia Belzunegui Díez fue otra de las jugadoras que más peleó con la línea defensiva del equipo de ‘las aguilas’ de Toledo y logró un ensayo al comenzar el segundo tiempo que tranquilizó a sus compañeras y que permitió que el equipo se ordenase y tuviera la calma perdida hasta entonces.

A todo esto, los avants iban llegando uno tras otro como si fueran pequeños meteoritos que paralizaban el juego.

Marta ‘Wilson’ Martín Herencias jugó algo más de media hora y pudo contrarrestar el ímpetu de las delanteras contrarias. Buena pilier y una garantía de solvencia si las cosas se ponen feas con las primera y segunda líneas contrarias. Es difícil derribar a este tipo de jugadoras y eso merma la moral de cualquiera.

Sea como sea, el equipo femenino del PRU ha vuelto a dar un paso (algo dubitativo) que le permite avanzar en el camino que lleva a la fase de promoción a DHB. Y eso es esencial para que el proyecto siga intacto.

¡Vamos Piratas!

G. Ramírez

Foto: @