CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

Día frío y ventoso en el Polideportivo ‘Valle de las Cañas’. Derbi crucial para Pozuelo Rugby Unión y muy importante para el Club de Rugby Complutense Cisneros. Si no es por una cosa lo es por otra, cualquier partido a estas alturas de la competición se tiñe de importancia.

Decía Oscar Wilde ‘el rugby es una buena ocasión para mantener treinta matones lejos del centro de la ciudad’. Y la frase, este pasado sábado, resultaba más que acertada porque la que se dieron en el campo los jugadores de ambos equipos fue descomunal. Nada de juego violento o sucio; rugby de calidad y juego duro, pero duro de verdad. Rugby del bueno, del que emociona, del que enamora. Y es que la intensidad defensiva y el ataque incisivo se fueron alternando entre los dos equipos conformando un espectáculo maravilloso.

El resultado final (32 – 36) podría haber sido muy distinto si algún detalle hubiera inclinado la fortuna del lado contrario al que lo hizo. El partido fue muy igualado y los dos equipos ofrecieron un juego vistoso y emocionante a más no poder, de los que hacen afición. Pero si la suerte es esquiva las cosas se ponen feas finalmente.

Si fuera posible eliminar los seis primeros minutos y los cinco últimos del partido, estaríamos hablando de una victoria clara del PRU. Pero los despistes del primer tiempo (losas muy pesadas que anulan las piernas de los jugadores durante minutos interminables) y un ataque tan incierto como solvente del Club de Rugby Complutense Cisneros (incierto porque el árbitro tuvo que pensar si daba el último ensayo como bueno o no; solvente porque los jugadores visitantes quisieron pelear hasta el último segundo sin dar por perdido nada) convirtieron un partido de buen rugby en un disgusto para la plantilla, el cuerpo técnico y los aficionados del Pozuelo Rugby Unión.

Es una pena porque el planteamiento del partido fue el adecuado, el juego se desarrolló con fluidez y gran acierto y todo parecía que se encontraba de cara para sumar los cuatro puntos correspondientes. Pero las patadas de Xavier González del Club de Rugby Complutense Cisneros, los dichosos despistes y un punto de mala suerte (los detalles en este tipo de partidos tan disputados marcan la diferencia) fueron determinantes y se perdió el partido. El ensayo de Gianfranco Savino parecía definitivo (32 – 29) y no lo fue. Esa patada de castigo para transformar el ensayo de Savino que fue anulada por un gesto inexplicable de Johann Eschenbach fue el principio de un desastre que daría la vuelta al marcador.

Es difícil destacar a algún jugador puesto que el conjunto fue lo que resaltó sobre todo lo demás. Tanto la delantera como la línea de tres cuartos jugaron muy bien. Los errores fueron cosas del equipo. No hay culpables.

Por otra parte, tampoco ayudó la fortuna en otros campos. Pasek Belenos R. C. ganaba a Barça Rugby (35 – 31) y C. P. Les Abelles hacía lo mismo con Ampo Ordizia (16 – 15); esto abre una brecha algo mayor entre el PRU y el resto de equipos. Ganaron los dos equipos más cercanos por la parte baja de la tabla. Pero aún hay esperanza y si el equipo juega como lo hizo frente al Club de Rugby Complutense Cisneros, todavía pueden pasar muchas cosas.

La próxima cita en el Altamira Estadio frente a Ampo Ordizia se perfila como vital. No se puede perder.

G. Ramírez