CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

CRC C, 31 – Cisneros VI, 19

Pues quién lo iba a decir cuando, a mitad del primer tiempo, íbamos palmando 7-19 y la cosa tenía una pinta muy, muy fea. Como decía Simon, probablemente en años anteriores habríamos perdido ese partido, y quién sabe si por un resultado abultado.

Porque teníamos enfrente a un equipo muy joven (yo creo que su medio melé no tenía ni la edad de votar), pero supermotivado, muy rápido, con buena defensa y que venían de ganar todos los partidos anteriores menos uno.

Y la primera, en la frente. Saque de centro y nuestro capitán Kique, quién sabe si golpeado por el rayo de Zeus o víctima de un hechizo de vudú, se tropieza con una sombra y se queda con un dolor incapacitante. Lo mismo se le ha roto el psoas, lo que quiera que eso sea. El caso es que lo perdemos desde esa primera jugada del partido.

Como jugamos con un cierto orden, que al principio del partido está un pequeño nivel por encima del contrario, empezamos marcando nosotros a los cinco minutos, en la primera ocasión en la que nos acercamos. Moni, fiel a su tradición, amaga que pasa pero se la queda, pone el buque cisterna que tiene de cuerpo a todo lo que da la máquina y se tira para marcar. Esta clásica jugada, que ya forma parte de los libros de texto de la ESO, sigue siendo eficaz a pesar de que todo el planeta la conoce.

Pero hasta ahí las buenas noticias. Cinco minutos después, touch a cinco metros de nuestro ensayo, forman un maul de libro y se nos meten hasta la cocina. Da un poco de rabia, porque hoy diría que éramos un poco más grandes que los contrarios (más gordos, seguro), pero el caso es que ellos se coordinan bien para empujar, nosotros fatal y acaban marcando.

Bueno, pelillos a la mar, no pasa nada.

No pasa nada, los cojones. Saque de centro, balón que agarra su talonador, mete dos culetazos para esquivar a los nuestros que iban a por el balón, descubre que detrás de esa primera línea de defensa no hay más que la inmensidad de la pradera con las montañas al fondo, acelera porque hace mucho que no se ve en una oportunidad como esa, recorre casi todo el campo y está a punto de marcar, si no hubiera sido por un espectacular try-saver de Arias. En todo caso, la jugada sigue y acaba en otro ensayo de ellos, 7-12.

Como esto nos ha dejado el ojete un poco escocido, cada uno intenta poner soluciones por su cuenta y entramos en una fase de golpes en contra, lloros al árbitro, gente cabizbaja lamentándose de su mala suerte mientras los contrarios sacan rápido el enésimo golpe en contra, quejidos y crujir de dientes. Esto acaba, como es lógico, con otro ensayo de ellos. Minuto 20 y palmamos 7-19, y si no hacemos algo pronto vamos a acabar muy, muy mal.

Pero hay reacción. Nuestros jóvenes sub23, que vaya pedazo de partido han jugado, empiezan a perder la timidez y a dejar muestras de su talento. Delante, los nuestros se ponen el mono de trabajo y empezamos a dominar los puntos de encuentro, no tanto porque lleguemos primero, sino porque lo hacemos con más contundencia, consiguiendo balones más limpios para los tres cuartos. Atrás defienden como leones y en ataque empiezan a crear peligro, ganando por técnica a esos chavales tan rápidos que tenían enfrente.

Fruto de esta reacción llega un precioso ensayo de Arias tras un ataque fulgurante de nuestra línea. Todavía vamos abajo 12-19, pero esto ya tiene otra pinta, y diría que ahora estamos controlando nosotros el partido.

Y este control se vuelve a traducir en puntos cuando tenemos una serie de rucks a un metro de su ensayo y Molas se monta un pick & go perfecto, atravesando la defensa y dejando el marcador 17-19 al descanso.

Simón nos lee la cartilla y apunta las claves del partido, que por supuesto son nuestra responsabilidad.

En la reanudación jugamos mejor, pero ellos también se han puesto las pilas y defienden mejor. Nosotros también. El partido se convierte en una guerra de trincheras, con los dos equipos frustrando los ataques del contrario, como si fuera un campeonato de pulsos.

Tardamos 20 minutos, pero al final rompemos el equilibrio con un fantástico ensayo de Busta, que encadena un ataque feroz de los nuestros y se lanza a la piscina con el brazo estirado (a mí me duele el hombro solo de verlo) para conseguir dejar el balón en la línea.

A partir de este momento los de Cisneros se vienen un poco abajo y empezamos a dominar con más claridad las fases estáticas y a crear más peligro con los tres cuartos.

En la última jugada del partido, tras una melé a cinco metros de su marca, Moni recibe con unos pocos metros para correr y decide modificar su jugada clásica (ni cotizaba que no iba a soltar el balón), pasa de florituras y de amagar que va a dar el balón, se lo queda , sienta de culo al apertura contrario y se deja caer con dos defensores colgados para cerrar el marcador con el 31-19 final.

En resumen, fuimos capaces de encontrar la actitud que nos hacía falta para llevarnos un partido que empezó poniéndose difícil. Muy agradable la sensación de haber sabido reponernos y remontar el resultado. Yo creo que, jugando así, habría salido satisfecho incluso si hubiéramos perdido.

Muchas gracias a los sub23 que jugaron y también a los que se acercaron a animar. Sois unos tíos grandes. Gracias también a nuestros compañeros lesionados que estaban poniendo su granito de arena desde la banda y por supuesto a nuestro querido Simón, que siempre tiene las palabras adecuadas para guiarnos a través de este valle de lágrimas.

El próximo fin de semana jugamos en Alcobendas. Ánimo y pronta recuperación para los lesionados, que os necesitamos pronto.

Pato