
Alcobendas C, 7 – CRC C, 38
Nos lo dijo Simón al término del partido con sus siempre acertadas reflexiones: respecto a años anteriores, este equipo ha tenido un cambio de actitud en el campo que ha transformado lo que en otros tiempos habrían sido dolorosas derrotas en dignas victorias.
Y es que la cosa no empezaba nada bien. Con la enfermería a rebosar, a la altura del miércoles solo teníamos 9 posibles jugadores listos para el partido. Al final, como viene siendo habitual, fueron los s23 quienes nos salvaron del desastre. Con todo, en el pitido inicial solo contábamos con un posible suplente: César, medio cojo, que, cual centurión romano, había improvisado una sólida espinillera para su herida de la pierna con… el trapo de la cocina y un poco de tape. Nuestro otro suplente era nuestro capitán Kique, que a pesar de seguir completamente cojo desde la semana pasada se había puesto de corto por ver si incluso en su estado estaba en condiciones de echar una mano a sus compañeros.
Pero la actitud es fundamental. A pesar de las risas en el vestuario y del ambiente relajado al principio del calentamiento, poco a poco todo el mundo se fue poniendo serio, sin necesidad de gritos ni aspavientos, con humildad, y en el pitido inicial ya estábamos en orden de batalla, como debe ser.
El partido empezó con control nuestro. A los 5 minutos, nuestros tres cuartos cogen velocidad, ganan los duelos individuales, Jose “Teniente” pisa hacia adentro y termina marcando un precioso ensayo. 0-5 en Las Terrazas.
A partir de ese ensayo se equilibró más el juego. Ellos defendían mejor y nosotros empezábamos a tener fallos, más de coordinación entre nosotros que de actitud, que en ningún momento se vino abajo.
Sobre el minuto 30 volvemos a romper el equilibrio y marca nuestro Jesusito Perea, un chaval que compensa con creces su tamaño con las ganas y el talento que pone. 0-12.
Y para cerrar el primer tiempo, como no podía ser de otra manera, Moni repite la eterna jugada de Moni, brevísimo amago de dar el balón fuera y carga frontal atravesando la defensa o llevándoselos colgados. 0-19.
En este primer tiempo es cuando nuestro Moni se calzó algunas de las mejores patadas de la temporada, mandando auténticos misiles que cruzaban el cielo del campo como el asteroide ese de la peli “deep impact”, dejando a los de Alcobendas con cara de desesperación. Hasta un 50-22 se marcó, chutando desde la cocina de su casa. Y eso que, aunque en una jugada se rompió un dedo de la mano derecha, se puso un esparadrapo y siguió jugando como quien se mancha la corbata de tortilla.
En la reanudación ellos salen con un poco más de ímpetu y además aprovechan que estamos en inferioridad numérica por una amarilla. Pero el marcador no se mueve, ni siquiera cuando los tenemos rondando a cinco metros de nuestro ensayo.
A los 15 minutos montamos un buen avance desde su 22 a base de maul y rucks, llegamos hasta la puerta, ellos se ponen a defender lo que parecía que iba a ser un pick & go, pero Gonzalo, muy inteligente, se pone en el cerrado un poco más lejos, donde no hay defensores, recibe el balón y marca casi a placer. 0-24.
A mitad de la segunda parte cambiamos a un cojo por otro cojo, nuestro único recambio posible hoy. Thomas, que se había roto el abductor o algo así por esa zona al principio del partido y había aguantado arrastrándose como el Terminator de la peli buena (la 2, estaréis de acuerdo), no puede más y es sustituido por César, que también entra al baile con su aparatosa protección de la pantorrilla.
Y a la siguiente jugada, nuestros tres cuartos suben a presionar una de las coces de Moni, acaban recuperando el balón y es nuestro zaguero Lahuerta quien marca. 0-31.
Con la tranquilidad del resultado parece que la concentración se nos pierde un poco. Alcobendas marca el ensayo de la honrilla, pero sobre todo están más tiempo en nuestro campo y da la impresión de que nos puede caer algún chicharro más.
Pero no es así. Llegamos a una touch en su 22, hacemos un maul bastante apañado (y mira que no es algo que nos salga de forma natural ni, por supuesto, que entrenemos), empujamos hasta que nos frenan, giro hacia la izquierda (bueno, algunos de nuestros delanteros iban hacia “la otra” izquierda), Gonzalo pilla el balón y sale de lado, tan rápido que crea un hueco en la defensa de Alcobendas y se tira a la piscina para marcar el ensayo final, que deja el marcador en el definitivo 7-38.
Muchas gracias a los s23, que como siempre lo han dado todo en el campo, con muchas ganas y mucho buen rollo. Gracias también a Simón por cuidarnos con ternura y a nuestros lesionados, que aprovecharon la mañana soleada para venir a animar.
Como tenemos la enfermería hasta arriba y encima hoy hemos añadido dos bajas más, vamos a intentar aplazar el último partido del año (contra MAD Boadilla el fin de semana del 15 de diciembre) para después de navidades, a ver si así da tiempo a recuperar a todos los lisiados.
