CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

Robert Kiyosaki dice que ‘a veces se gana y a veces… se aprende’; es decir perder; por ejemplo, partidos de rugby; no debe considerarse el final de todo o un desastre o una especie de hecatombe sin remedio alguno. Y eso es cierto, pero llega un momento que obliga a no aprender de este modo; conviene aprender de las victorias (porque también se aprende de ellas) y alejarse de un precipicio peligroso y demoledor. Se acabó el espacio para no sumar puntos, no queda ni un milímetro de margen para cometer errores, no cabe otra cosa que no sea ganar el próximo partido.

Resumen del partido: una patada del medio de apertura del PRU desde campo propio buscando que el balón salga del terreno de juego; el oval se resiste y aparece por allí un jugador (Perico Arraiza) que lo agarra y corre con rapidez hasta que un contrario le placa sin compasión alguna, a dos metros de la línea de ensayo. El marcador (7 – 3) en ese momento se podría haber convertido en un esperanzador 7-10; el equipo contrario podría estar tocado (en ese momento el equipo masculino del PRU controlaba bien en defensa y atacaba aunque con muy poco peligro); pero el ensayo, que pudo ser y no fue, hizo reaccionar al equipo contrario y el marcador se convirtió en un 24 – 3 a favor del Club de Rugby Complutense Cisneros. Y todo lo demás fue ir de una buena y solvente defensa (al comenzar cada tiempo y por breve tiempo) a la indecisión absoluta, de un tímido ataque a un irrelevante esfuerzo que se diluía sin remedio bajo la presión contraria. El Pozuelo Rugby Unión vive de la intensidad circunstancial que se acaba mucho antes de lo que debería una vez que aparece aunque ha demostrado en algún partido que el juego puede tener profundidad, continuidad y poderío.

Se podría hablar de la clara tarjeta amarilla que el árbitro perdonó al jugador de la segunda línea del PRU que llegaba tarde y cometía una obstrucción clara y fea; se podría hablar de la superioridad en el juego estático por parte del PRU; se podría señalar que la defensa del PRU es contundente; pero es necesario fijar la atención en la solución del problema y no en otra cosa porque lo que se hace bien ya se hace bien.

Los jugadores parecen estar demasiado ansiosos y los errores se van amontonando a medida que pasa el tiempo. Y no se termina de lograr que el equipo parezca saber qué es lo que busca al ponerse el balón en juego. Una pena puesto que este grupo podría jugar mucho mejor de lo que lo está haciendo.

Los primeros minutos del partido fueron favorables al PRU y sólo cuando se cometió un error de placaje (la corpulencia del flanker Adrián Sotomayor era mucho mayor que el jugador que le dejaba atrás) las cosas comenzaron a cambiar con rapidez. El cansancio, los errores en el manejo del balón, la falta de concentración y una moral que comienza a escasear, aceleran todo lo que cuesta al equipo salir del terreno de juego derrotado.

Apenas queda tiempo para reaccionar y la fortuna tendrá que aliarse con el PRU para salvar los muebles de aquí al final del campeonato. La próxima cita con el Club de Rugby El Salvador en el Polideportivo ‘Valle delas Cañas’ es definitiva. Que nadie falte a la cita porque todo el apoyo será poco.

¡Vamos Piratas!

G. Ramírez