CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

El sol luce estos días de forma inusual; la temperatura no corresponde a la época del año; sigue sin llover lo que se espera a estas alturas del invierno… Todo es extraño y parece que está colocado en un lugar que no corresponde, pero eso no afecta al rugby, a las emociones que despiertan las jugadoras del equipo femenino del PRU, al objetivo común de un grupo de mujeres que tienen muy claro cuál es la meta y cómo se puede llegar en primer lugar.

Arrancaba la segunda fase del campeonato autonómico madrileño y Pozuelo Rugby Unión recibía a Sanse Scrum. Sábado 27 de enero. Seis y media de la tarde. Ciudad Deportiva ‘Valle de las Cañas’. Primer partido del grupo de ascenso para ambas formaciones. C. R. Majadahonda ya había perdido su partido contra Jabatas Móstoles C. R. (27 – 31). Sólo cabía ganar.

El equipo femenino del PRU comenzó atacando bien y defendiendo regular. De hecho, en el minuto 28 de partido el marcador reflejaba un inquietante 14 – 10 a favor del PRU. Dos ensayos para cada equipo aunque Jenimar Karolina ‘Chulita’ Briceño Cordero lograba transformar en ambas ocasiones dando ventaja al equipo. ‘Chulita’ resultó ser la jugadora más desequilibrante del partido al anotar antes del descanso cinco puntos más gracias a un ensayo. Jenimar es rápida, patea bien y se muestra inteligente con el balón en las manos. Sea como sea, las chicas del PRU intentaban hasta el minuto treinta cruzar el bosque topando con cada tronco que encontraban por el camino; en lugar de buscar el hueco entre árbol y árbol todo se complicaba de forma innecesaria. Es justo decir que el Sanse Scrum es un equipo difícil, muy trabajador, serio en defensa e incansable en ataque; la delantera de Sanse Scrum es correosa, dura e implacable; la línea de tres cuartos abre bien el balón de lado a lado; y el conjunto resulta un hueso duro de roer.

A partir de ese minuto treinta, las jugadoras del PRU comenzaron a ver los huecos y el juego fluyó de otro modo bien distinto (la entrada de Cristina ‘Cris’ Herrero en el campo como medio de melé o el cambió táctico que colocaba a Gimena ‘G’ Ramírez como flanker, marcaban un antes y un después). Camino Sotomayor comenzó a ver huecos sin pisar los interiores y haciendo estragos en la defensa del Sanse Scrum, Paula ‘Rastas’ García de Mora se convertía en la jugadora que ordenaba en defensa y en ataque todo lo que pasaba desde que el balón salía de las melés o de los rucks… Por fin, los árboles se separaban.

Se vieron cosas muy bonitas durante esa fase del partido. Por ejemplo, las dos patadas de profundidad de María Casado a las bandas gracias a las que llegaron un par de ensayos. Y no se vieron tanto las cosas que hacen del equipo un grupo sólido y solvente aunque sucedieron del mismo modo (en todos los equipos se trabaja en la sombra aunque se trabaja muy duro para que las cosas funcionen), por ejemplo, la labor de jugadoras como June Ollakarizketa Lizarraga (rápida y muy lista al buscar el balón en ataque) o Aiala Nubia Belzunegui Díez (eficaz, trabajadora y atenta en defensa) que se dejan la piel en el campo buscando que el equipo funcione y que el rival no encuentre fisuras por las que penetrar. El equipo del PRU, a pesar de momentos algo caóticos, es capaz de jugar bien al rugby y demuestra tener un peligro que genera enormes problemas en las líneas defensivas de sus adversarias.

Este partido ha sido, sin duda alguna, el más difícil de los jugados esta temporada (tal vez el anterior contra Soliss Águilas de Toledo C.R.T. fue algo más complicado). Y es que ya comienza lo difícil, esa fase en la que no se aceptan equivocaciones y en la que, cada partido, se convierte en una final. Para ascender a DHB hay que ganar todo, no queda otra. Por cierto y hablando de enormes exigencias, el susto llegó justo antes del primer ensayo del PRU, al colisionar Rocío ‘Bala’ Mehrpuya Gutiérrez contra uno de los postes de la línea de marca. El golpe fue tremendo aunque la jugadora logró jugar unos minutos más. Esperemos que sólo sea un golpe y que esa cadera dolorida esté lista para el siguiente partido contra el equipo que espera en la antigua Escuela de Gimnasia Militar de Toledo en la que se crio el que escribe.

G. Ramírez