CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

Decimoprimera jornada del campeonato y otra decepción. El equipo senior del Pozuelo Rugby Unión ha perdido en el Polideportivo ‘Valle de las Cañas’ el partido que le enfrentaba al Club de Rugby El Salvador. El marcador final (22 – 42) refleja con claridad lo que sucedió sobre el terreno de juego aunque conviene contar lo que sucedió para intentar comprender qué es lo que sucede en el seno de un equipo que debería ganar más partidos y que, sin embargo, se enreda en casi todos para terminar perdiéndolos.

El partido comenzó y la delantera del PRU se mostraba poderosa desde el primer minuto, capaz de hacer frente a lo que le venía encima que no era poco. Las melés se ganaban con suficiencia. Y, por si era poco, la línea de tres cuartos tiraba de talento y velocidad. En el minuto ocho, el equipo chamizo se adelantaba gracias a una patada de castigo convertida por Santiago Ortega (qué buen jugador). Pero el PRU se ponía el mono de trabajo y tiraba de talento a partes iguales hasta llegar a colocarse con una ventaja en el marcador que debería aportar tranquilidad al equipo. Primero un ensayo de Samuel García Anel y, poco después, un ensayo de castigo por reiteración de infracciones, dibujaban un 12 – 3 en el luminoso que permitía pensar en positivo. Sin embargo, en el minuto treinta, tras un despiste en la salida de un ruck (el equipo vallisoletano movía ya el balón a una velocidad de infarto y descolocaba una defensa que se apelotonaba en exceso y no sabía reaccionar) llegaba el ensayo de Víctor ‘Viti’ Sánchez Borrego y la transformación de, otra vez más, Santiago Ortega que se convertía en la bestia negra para el PRU. Esto señalaba el comienzo de una descomposición inexplicable del sistema de juego y de la moral de los jugadores del PRU. Y así, hasta el final del partido.

Esto no es la primera vez que pasa y no parece que el cuerpo técnico encuentre la solución a un asunto que tiene que ver más con las cabezas de los jugadores que con las piernas o las manos. En el campo de juego ocurren cosas que provocan algunos jugadores y que son capaces de interpretar los demás aunque no siempre todos. Y eso se convierte en un problema si las cosas pasan porque las provocan pocos, las entienden pocos y no saben leer la mayoría. Parece que faltan un par de jugadores que aporten calma, experiencia y temple. No hay jugadores que logren estabilizar el equipo, que aporten armonía al conjunto, que sean determinantes para que un contratiempo no se convierta en el desastre definitivo, en un Armagedón que sólo existe en la cabeza de los jugadores. En esta ocasión, a todo esto se sumó la expulsión temporal de Javier López de Haro que estaba haciendo un partido estupendo y que dejaba huérfano al equipo.

Es evidente que el PRU está metido en problemas aunque igual de cierto es que la aritmética deja una puerta entornada que se puede cruzar si las cosas cambian y el equipo es capaz de asumir que un error sólo es eso, que un despiste es sólo eso o que perder una melé no significa perder un partido. El equipo masculino del PRU tiene rugby y lo ha demostrado varias veces (los primeros treinta minutos contra ‘el Chami’ fueron muy buenos, insisto), sólo falta apretar los dientes, concentrarse al máximo y poner a circular un balón que saben manejar con destreza y solvencia. No creo que las delanteras del resto de equipos sean mucho mejores que la del PRU, ni creo que la calidad de la línea de tres cuartos sea muy distinta a la del resto de equipos de la DH. Falta confiar y creer. Ni más ni menos.

G. Ramírez

Foto: @wildworldphotogrphy