San Isidro, 56 – CRC C, 33

Aunque este fin de semana previo a la Semana Santa ya es de vacaciones para algunos afortunados y eso nos hacía perder a alguno de los habituales en nuestra lista, la verdad es que habíamos convocado para este difícil partido a casi todos los vejestorios de siempre y a tres sub23 para darnos un poco de alegría al ritmo de juego.

Y digo difícil partido porque nos enfrentábamos a nuestra némesis, el San Isidro, un club que nos metió una buena en la primera fase de la liga y que ha terminado ganando las tres competiciones regionales en las que jugaba este año a base de buen y abundante material humano, mucho entrenamiento y también una política de convocatorias con cierto intercambio entre divisiones.

Daba igual. Nosotros veníamos muy motivados para intentar sacar la mejor versión de nosotros mismos, para hacer frente con la máxima dignidad a este adversario y para, si los astros se alineaban, ganar este partido.

Empezamos mal. Uno de los sub23 tiene un problema en casa y no puede venir, y nuestro Santi, que normalmente aporta seguridad atrás y velocidad en el ataque se termina de fastidiar en el calentamiento un muslo que traía renqueante y no puede jugar.

No importa. A lo nuestro. Empieza el partido, sacamos al fondo, la coge su ala y ve que delante solo tiene a Juanjo, que tiene unos cuantos metros para empezar la carrera y que es 30 años más joven que este buen señor que viene a por él. En su cabeza está clarísimo el plan: “contrapié, cambio de ritmo y dejo a este buen señor con la cadera mirando a Murcia”. Pero de eso nada. Tiquití tacatá y en la siguiente imagen se ve a Juanjo grapándole las piernas a este muchachete que se las prometía tan felices.

Y esto es solo un ejemplo. Estamos dominando territorialmente, estamos jugando con orden, las melés salen bien y en las touches, aunque ni la olemos porque la sacan muy bien y tienen a un chaval larguirucho que las pilla en la estratosfera, molestamos lo suficiente para que no jueguen tan a gusto como querrían. Ellos defienden bien, pero en general esto no se parece en nada al partido de la primera fase. Vamos a seguir con la cabeza fría y sin errores, que en algún momento entraremos.

Y efectivamente, tras un maul que cerramos con un tornillo de los ochenteros se desprende Juanjo y se lanza a marcar. Minuto 13 y vamos ganando.

Como es lógico, los del San Isidro no son partidarios. En el rato siguiente aprietan, se acercan a nuestra cocina y encadenan varios rucks con acierto hasta que acaban entrando.

En esta fase se nos junta un cierto bajón físico (es fácil de medir por el número de gente que llega a tiempo a los rucks lejanos, cada vez menos) con un par de errores tontos nuestros que acaban con un rebote que les cae a los de San Isidro. Total, que en los últimos diez minutos de la primera parte nos meten tres ensayos más. 28 a 7 en el marcador y nos vamos al descanso jodidos, porque el resultado no refleja lo que se estaba viviendo en el campo.

Simon nos ayuda con las claves tácticas que nos están faltando, cogemos un poco de aire y otro poco de agua y salimos a cambiar la pinta del partido en esta segunda parte.

Pero la cosa no tiene buena pinta. Estamos dejando más huecos de la cuenta y se nos meten hasta dentro dos veces nada más empezar la segunda parte. 42 a 7. Qué está pasando.

Y no sé muy bien cómo, pero el caso es que estamos empezando a reaccionar. Quizá también ayuda que los de San Isidro están sacando al campo a algunos suplentes más de nuestra edad. El caso es que Jorge se incrusta entre los tres cuartos y termina ensayando una buena jugada colectiva, al poco tiempo David apoya una entrada de Moni y ensaya bajo palos y casi después Hedi cierra esta racha con otro ensayo más (el que mete en cada partido), precedido de un hand-off de libro en la cara del defensor.

Pero ya no da tiempo a remontar. De hecho, en la última jugada del partido un nuevo error tonto nuestro acaba con un balón rebotado por los suelos que se encuentra uno de ellos y marca el 56-33 final. Hay que decir que su apertura clavó las ocho transformaciones que tiró, que suman la nada despreciable cifra de 16 puntos en su cuenta. Si lo miramos en número de ensayos, 8 a 5, no parece tanta diferencia.

En fin, tercer tiempo agradable y despedida hasta el fin de semana siguiente a semana santa, en el que jugaremos por el tercer y cuarto puesto contra (probablemente) Sanse.

Buenas sensaciones a pesar de la derrota. Este es uno de esos partidos que se pueden describir como “perder con dignidad”.

Muchas gracias a los sub23 que se acercaron y dieron todo, a Simon por guiar nuestros pasos en medio de la oscuridad y a nuestros “ausentes” que hoy se acercaron para animar: Carlos García, Javi Rubio, Ramón e incluso Willy.

Es un orgullo jugar a vuestro lado.

Pato