CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

CRC, 12 – Sanse Scrum, 45

Derrota clara. ¿Y cómo así?, que decía mi abuela. Pues fácil: los de Sanse han atacado mejor, han defendido mejor y han corrido más que nosotros.

Y eso que veníamos al partido con ilusión y ganas de quitarnos la espinita de haber perdido contra estos en el partido de ida. Pues no ha habido manera. Hay quien dice que teníamos enfrente a algunos de su primer equipo (bueno, más jóvenes, más estilizados y más guapos que nosotros sí que eran, en general), pero tampoco vamos a meternos en esas discusiones.

Arbitraje del ex-presidente federativo Jorge Pardo, que como es habitual acompañó sus decisiones con unas brevísimas notas aclarativas para no dejar dudas en cada jugada. Como nuestro juego no era precisamente eléctrico ni dinámico quizá hasta nos vino bien. Otra cosa son algunas decisiones, pero ahí ya entramos en el terreno de lo discutible y en el código del rugby estamos de acuerdo en que no se discuten las decisiones del árbitro.

Total, que empezamos a favor de viento y con ganas de liarla parda, pero los de Sanse encadenan varios movimientos buenos y nos marcan un ensayo tempranero. Vaya. Venga, sacamos y a jugar. Pero no. Nos agobian y durante un rato largo no conseguimos pasar de medio campo. Al final, a base de repetir su sistema de juego, un básico pero muy eficaz primero-cerca y luego-lejos, nos enchufan otro ensayo. Vaya.

No debería pasar nada porque nos metan un par de ensayos bien trabajados por su parte, pero el caso es que casi en la siguiente jugada encadenamos varias cagadas en los placajes y recorren medio campo hasta ensayar bajo palos. A ver, que eso no es lo que habíamos hablado antes del partido. Horror. Aparece el típico momento psicológico clave en el que el partido se nos puede venir abajo, y por un momento parece que va a ser así, pero al poco tiempo Arturo hace un cambio de cadera de los suyos, acelera y se escapa para conseguir un bonito ensayo.

El comentarista de la tele diría que somos ‘quirúrgicos’, por aquello de ni olerla todo el rato y de repente marcar un ensayo, pero la verdad es que lo único que tenemos de quirúrgico son la pila de veces que hemos pasado ya por el quirófano para que nos arreglen toda clase de averías.

El resto de la primera parte podría parecer más o menos igualado, pero en realidad nuestros ataques son más bien cortos, mal hilados y tienden a acabar con una cagada, ya sea por la presión de los contrarios o por nuestra propia precipitación. Así no hay manera.

Menos mal que llega el descanso y con él los consejos de nuestro sabio Simon. Esta vez se los tuvo que anotar en un papel, porque la lista de cosas que estábamos haciendo mal era francamente larga.

Pues salimos de nuevo y abrimos nuestro cofre mágico, a ver si le damos un poco de color a la cosa. Golpe a favor en nuestro campo. Patadón de Moni delante de su 22. Peel-off de toda la vida, el de siempre, archiconocido. Avanzamos unos cuantos metros pero el balón acaba suelto y ellos lo sacan fuera. Nueva touch. Misma jugada. Uno de ellos avisa al resto de que a ver si vamos a hacer lo mismo, pero supongo que nadie cree que vamos a ser tan toláis de repetir exactamente la misma jugada. Pues sí. En medio de la incredulidad general, balón al mismo sitio, mismo movimiento, llega Conri con ganas de atravesar la defensa y planta el balón con un par de tíos colgados de la chepa.

Por cierto, como la última vez que modificamos nuestras jugadas y nuestras claves el bono-bus existía, era azul y costaba 160 pesetas, los contrarios ya se las conocen mejor que nosotros mismos, así que teníamos que hacer un corrillo antes de cada fase estática para acordar entre nosotros lo que íbamos a hacer y que no lo escucharan los contrarios.

A pesar de que la segunda parte ha empezado un pelín mejor, no está siendo suficiente para compensar el resultado en el marcador. De hecho, de nuevo a base de irse por velocidad nos enchufan otro ensayo, que pone un poco más cuesta arriba el resultado.

Poco después el árbitro nos anula un ensayo por haber soltado y vuelto a coger el balón para marcar. ¿Podía haber supuesto un cambio en el curso del partido? Pues quizá. Nunca lo sabremos. Lo que sí pasa en este rato, en el que extrañamente parece que dominamos un poco más el territorio, es que en un ruck dentro de su 22 varios de sus defensores salen en lo que aquí y en la Vía Láctea se conoce como flagrante fuera de juego, interceptan un pase y acaban ensayando bajo nuestros palos.

Y ya acabando el partido le hacen llegar un balón a un tío rápido que tenían con bastante espacio y pocos de nuestros defensores, se pone a esprintar como una bala y se nos marcha para ensayar hasta que casi lo perdemos de vista.

En fin, creo que considerando todo este año, el resultado de hoy no importa. Qué más da haber quedado terceros o cuartos de esta Copa Nacle en la que competimos. Lo que sí importa, como bien decía Simon, es haber sumado un número alto de jugadores en todos los partidos, no haber sufrido ninguna lesión grave, aparte de la de Diego (ánimo con la recuperación!) y haber mantenido y ampliado un grupo de personas con las que nos sentimos a gusto y con las que disfrutamos compartiendo los momentos buenos y los no tan buenos de este deporte.

Muchas gracias a los tres s23 que nos acompañaron hoy, que como siempre, dieron todo en el campo; muchas gracias a Luis, Seta, Emilio y Javi Rubio, que se pasaron a animar, y muchas-muchas gracias a Simon por habernos pastoreado con buena cabeza y mejor corazón toda esta temporada.

La competición oficial ya ha terminado y ahora llegan las galas de verano: la sesión con los Titanes el 27 de mayo, el torneo de veteranos de Alcobendas el 3 de junio, el festival de Valladolid el 10 de junio y, para los más die-hards, el torneo de San Fermín en Pamplona.

Con este panorama la verdad es que se hace difícil pensar en la retirada.

Pato