CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

Domingo 7/3/2022

Las Terrazas

Precioso domingo pre-primaveral para jugar nuestro partido de vuelta aplazado contra Alcobendas. Éramos locales en teoría, pero el partido se disputó en Las Terrazas por falta de hueco en nuestra casa. Pese a lo que le pueda parecer a alguno, el cambio no tenía nada de malo: la grada no era precisamente un clamor en nuestra contra y con un bar en el campo para el tercer tiempo tienen nuestro corazón prácticamente conquistado.

El Alcobendas, como siempre, presentando una lista completa de 23 honrados ciudadanos con más o menos nuestras mismas canas, barrigas y calvas. Y nosotros, como siempre también, justitos de jugadores y con alguno que otro sacado a toda prisa del hospital para volver al frente.

Empezamos dominando, cosa rara en nosotros, pero quizá no tanto por acierto nuestro como por errores no forzados del rival, que cada poco tiempo dejaba caer el balón y nos concedía una melé, que en el día de hoy se nos dieron muy bien. No hay como juntar esas hermosas barrigas que lucimos para garantizar la estabilidad de la melé.

Fruto de este extraño dominio llega al cuarto de hora nuestro primer ensayo, con Seta deslizándose con suavidad hasta la línea de marca. Esto descoloca aún más a los de Alcobendas y prácticamente acampamos en su 22, aunque sin conseguir puntos. Pero después de muchos minutos de presión y de intentos infructuosos es Moni quien por fin coge carrerilla, se baila un inesperado contrapié, mete una buena percusión a su zaguero y aterriza en el ensayo.

Poco nos dura la alegría. En la siguiente melé, nuestra clara, sale la defensa con mucha rapidez y llegan a taponar la patada de nuestro 10. El bote les cae en la mano y se van por patas hasta los palos acercándose en el marcador.

Por cierto, que vaya patadas ha metido Moni hoy. En particular se sacó una coz preciosa desde nuestra 22, con rosca como las de antes, que salió por la 22 contraria. Así da gusto. Aunque en este capítulo también hay que citar también el sorprendente 50-22 que se sacó Mario de la chistera (y que hubo que recordar al árbitro, que es lo que tienen estas novedades del reglamento).

La cosa sigue más o menos igualada y parece que vamos a terminar así la primera mitad, pero en una de nuestras aproximaciones conseguimos un ruck lento a cinco metros, cambiamos el juego hacia el cerrado y ahí estaba Boke para quemar sus últimos cartuchos y marcar nuestro tercer ensayo. Digo lo de sus últimos cartuchos porque nuestro querido boquerón, que había aparecido hoy después de muchas semanas de ausencia, quizá no había llegado en el pico de su forma física, por lo que en un gesto de comunión con la madre naturaleza aprovechó el descanso del partido para descomerse el desayuno y reaparecer con la mirada un poco perdida y un careto blanco como el papel. La verdad es que el tío aguantó como un jabato la segunda parte, ya que no había más cambios posibles por las lesiones de Juanjo, Beto y Mario, pero tuvo que hacerlo a un ritmo tan sosegado que el árbitro le tuvo que advertir de que “ya no le vamos a esperar en ninguna otra melé”.

La segunda parte siguió muy seria en defensa, a pesar de que los de Alcobendas habían sacado un equipo más agresivo que nos hacía bastantes agujeros. Nos metieron un ensayo a mitad de la segunda parte, pero se lo devolvimos 10 minutos más tarde con una jugada (genial, sin duda) de nuevo de Boke. La cosa es que estamos atacando por la derecha, touch para nosotros en su 22, pedimos nuestra ya clásica y archiconocida por los rivales jugada con peel-off y los defensores echan fuera a Conri. Touch para ellos a cinco. Por alguna razón la juegan reducida, con lo que Boke se queda guardando la parte de atrás, solitario como un centinela del Kremlin en enero. El lanzamiento de ellos tiene tan buena puntería que le cae en las manos limpiamente al bueno de Boke, que tras un instante de duda por falta de riego se acerca con cara de sorpresa (¡y andando!) hasta su línea de ensayo para posarla con una mano, sin tirarse, ni siquiera agacharse, que es cansadísimo.

Aguantamos los ataques de Alcobendas en estos últimos 10 minutos suficientemente bien y sin llorarle al árbitro, a pesar de que le dio por “controlar” el juego a base de tarjetas amarillas, una para ellos por soltar una mano innecesaria en un partido que era de total guante blanco y otra para nosotros por cortar un pase sin llegar a interceptarlo. Nunca como hoy la disciplina en el campo nos ha venido mejor, no solo porque no hemos cometido nuestros cien mil golpes habituales, sino porque el árbitro se puso más quisquilloso con ellos por estar piando más de lo debido. 

Y tercer tiempo muy agradable con los de Alcobendas en el bar del campo, con unas buenas lentejas y un barril de cerveza, como debe ser. En la clasificación no cambia nada, con un casi triple empate entre los de abajo (quitando los Titanes, claro).

Merecidas lentejas. Como siempre, un placer jugar con vosotros.

Pato.