CRC C, 33 – LICEO FRANCÉS C, 31
Muy emocionante este partido que nos enfrentaba contra los primeros de la tabla, un Liceo Francés que venía con 15 justitos, pero que conjugaba mucha juventud con alguna que otra cana (pocas, podríamos ser los padres de la mayoría de los que jugaban) y, marca de la casa, un muy buen hacer técnico en todas las fases y una actitud competitiva excelente.
Nosotros, aunque con algunas ausencias notables (Conri, Moni, Arturo, Diego Santos, etc.) y escasos de primeras líneas, traíamos un equipo muy motivado. Nuestros refuerzos de s23 eran pocos (Tabo, Lahuerta, Ilan, Zurita y Jorge O.), pero demostraron ser la medicina perfecta para este partido.
Mientras calentábamos el árbitro nos amenizó con una brevísima y muy interesante charla técnica, dando todos los detalles posibles sobre el auge y ocaso de las diferentes reglas que se aplican este año, y que se cerró con un animado turno de ruegos y preguntas antes de pasar al consabido aperitivo, en el que se sirvió un vino español. Prácticamente a continuación empezó el partido, sin que pudiéramos ensayar algunas de nuestras jugadas míticas.
Y aunque diría que empezamos con cierto control y posesión, la verdad es que no pasábamos de medio campo. Total, que en la primera ocasión que nos mangan el balón, patada al rincón de las telarañas, bote raro, ellos que presionan, balón que no sabemos evacuar, les cae en las manos y ya vamos palmando 0-5.
Hala, a remontar. Sacamos de centro, recuperamos el balón, ruck en medio campo, balón al 10, te-la-doy pero no, no-te-la-doy, nuestro Tabo hace gala de las buenas patas que tiene, supera tres líneas de defensa y marca un precioso ensayo bajo palos de jugada personal. Transforma Lahuerta y vamos ganando 7-5.
Pero es que en el siguiente saque de centro nos la lían parda, nos quitan el balón, encadenan varias fases con muy buenos apoyos y su centro termina marcado bastante centradito. Palmamos 7-12.
La cosa pinta fea, porque nos tienen acorralados en nuestra 22. En uno de estos ataques tiran una patada rasa que se queda botando justo encima de la guinda de la tarta de bodas. Uno de ellos (que probablemente acababa de cometer avant, pero esa decisión queda para el TMO) se lanza para marcar, pero Kique lo evita echando el balón fuera deliberadamente, con lo que recibe tarjeta amarilla. A ver cómo nos apañamos ahora sin 9 y con uno menos en el campo.
Pero la clave estaba en nosotros, como siempre. Solo había que darle el balón a Ilan, el tío más rápido que se ha visto con un balón oval en este hemisferio, que se echa una carrera larguísima dejando atrás a los varios defensores que parecía que le iban a pillar y marcando en la esquina el ensayo que nos vuelve a poner por delante. Lahuerta pega una coz dificilísima y la clava. Ganamos 14-12.
¿Pero cómo iba a durar la alegría en casa del pobre? Un minuto después nos tienen acorralados a 30 centímetros de nuestro ensayo. Los conseguimos parar dos veces, pero a la tercera se nos escurren y marcan. 14-19.
Poco a poco vamos casando a sus delanteros y las melés ya son más claras a nuestro favor, haciendo más difícil que la saquen con garantías en las suyas. Ya cerca del descanso Lahuerta culmina un buen ataque colectivo y marca para nosotros. Cerramos el primer tiempo por delante, 21-19.
En la reanudación las cosas están muy igualadas y el marcador no se mueve. Ellos atacan bien, pero la presión de nuestra defensa acaba desbaratando sus intentos. Y ellos igual, placan bien y no os dejan espacio para jugar, con lo que no conseguimos entrar de ninguna manera.
Casi mediada la segunda parte se resuelve el equilibrio, y de nuevo es su centro el que se nos escapa y marca. Metió tres ensayitos el chaval, lo hizo muy bien. Y nosotros no, porque a veces el ansia por avanzar hace que acabemos aislándonos (bueno, ahora que lo pienso, lo de que el portador de balón se aísla también se puede interpretar como que no lo apoya de cerca ni Perry) o que demos malos pases que echan por tierra todo el trabajo.

Y no solo eso. Casi a 10 para el final nos vuelven a marcar. Vamos 21-31 y quizá alguien ya pensaba que estaba todo decidido.
Pero no. Una M. Recibimos una patada en nuestra 22 y en lugar de devolverla o enviarla fuera se la pasamos a Ilan, que hace una media luna fulgurante y recorre 80 metros con una velocidad endiablada, dejando hierba chamuscada en sus pisadas. 26-31.
Estamos a 7 minutos del final y hay que marcar otro ensayo. Pero el caso es que cometemos un golpe de castigo casi delante de nuestros palos, a la altura de 22 y ellos piden chutar. Una patada fácil. Estamos jodidos. Si la mete ya no nos da tiempo a remontar.
Pero, quién lo iba a decir, no era precisamente el día del pateador, y creo que se acordará mucho tiempo de lo que pasó en este partido. Le pega desastrosamente al balón y pasa justo por debajo del larguero.
Ya tenemos el marcador a tiro! Hace falta recurrir a la épica, y lo hacemos en la siguiente jugada. Fase a fase avanzamos hasta su 22, balón rápido atrás, Tabo que vuelve a jugársela, atraviesa a trompicones la defensa desesperada del Liceo y marca en el centro, a un minuto del final. Lahuerta transforma los puntos de la victoria. 33-31.
Esta victoria no era decisiva para nuestro futuro en esta liga (todavía nos quedan tres partidos de la fase regular y 5 de la fase de ascenso), pero sirve desde luego para demostrarnos a nosotros mismos que, cuando queremos, podemos competir de manera muy digna. Es verdad que este partido se lo podría haber llevado cualquiera de los dos equipos, porque los dos estuvimos compitiendo hasta el final, pero esta vez hemos tenido la suerte de nuestra parte. Y las ganas de ganar, qué cojones.
Muchas gracias a los s23 por haberse dejado la piel en el campo y por dar tantas muestras de talento. Muchas gracias a Simón por pastorearnos con sabiduría y cariño, como siempre. Gracias también a todos los s23 que se acercaron a ver el partido, a familiares y amigos que había por la grada y a todos los que hacéis posible que de vez en cuando podamos compartir estas alegrías.
Pato
