CRC C, 5 – Villalba Dwarfs, 33
Pues no se me ocurre un título más apropiado para lo que pasó en el campo. Para empezar, partido nocturno (18:30 del sábado) con un tiempo de perros, frío, viento, lluvia y una iluminación más adecuada para una escena romántica que para ver bien el balón en un partido. Por lo menos empezamos saludando a los chavales del primer equipo, que acababan de ganar un importante encuentro contra Les Abelles.
Para seguir, bastantes bajas en la lista de posibles jugadores, y no muchos refuerzos posibles de los sub23: Busta, Gonzalo, Lerín (que volvía a jugar después de 3 años de ausencia), Domaica y Jesús. Recuperábamos con alegría a Moni (un dedo roto a principios de diciembre que no ha terminado de fraguar) y a Arturo, que está haciendo malabares con su vida laboral para poder venir a los partidos. Total, 19 jugadores. Justito, pero factible. En peores plazas hemos toreado.
Pitido inicial, primera jugada, varias fases, atacamos por el lado izquierdo, Moni acelera y CRAC, pedrada. Gemelo roto. Kique se pone de 10.
El partido está muy igualado en la primera mitad del partido. Estos chavales de Villalba están entrenados, saben moverse por el campo y sobre todo están muy motivados (si nos ganan tienen opciones de conseguir ascender de categoría), con lo que hacen una presión brutal y no estamos siendo capaces de hacer nuestro juego típico de varias fases lentas. Por lo menos por nuestra parte también hay una actitud correcta y defendemos con bastante orden, pero en ataque no nos terminan de salir bien las cosas.
En uno de nuestros ataques Arturo se ve rodeado de contrarios y prueba a dar una patada a seguir. CRAC. Otro gemelo a tomar por saco, y llevamos 18 minutos de partido.
Lo de las catastróficas desdichas no para ahí. Minuto 23. Kique recibe un placaje doble y le ponen el tobillo mirando a Murcia. Dos aperturas jodidos en 20 minutos. Jorge le echa huevos y se pone él de 10. Hay que echárselos para aceptar esa responsabilidad.
Hay más. En la jugada siguiente se nos escapan por fuera y marcan su primer ensayo, y además lo transforman. 0 a 7. Al que dio el pase de ensayo se le cayó el balón de las manos y lo recuperó al primer bote, pero me imagino que debe de ser una de las nuevas reglas de la World Rugby que no sanciona el avant en estos casos.
Menos mal que las melés y las touch van bien, que si no estaríamos aún peor. Cinco minutos después, Domaica encuentra el cerrado desguarnecido, echa patas y atraviesa medio campo sin que lo pillen. Ensaya en la esquina y no transformamos, pero el 5-7 del marcador nos hace pensar que todavía podemos controlar este partido.
Sin embargo, cada vez nos cuesta más aguantar la presión del Villalba. Poco a poco nos van recluyendo en nuestra línea de ensayo, donde tras un rato de resistencia ordenada llegamos a la última jugada del primer tiempo, cometemos un golpe (hasta ahí nada nuevo, lo hacemos en todos los partidos), sacan rápido y en el caos reinante nos clavan otro y dejan el marcador 5-14.
Por cierto, ensayo polémico, porque a todo el mundo le pareció que el balón se le cayó al portador. Ante nuestras quejas, el árbitro pregunta a los contrarios si de verdad habían marcado, apoyándose en eso de que el rugby es un deporte de caballeros jugado por orangutanes, pero, oh sorpresa, los de Villalba aseguran que fue ensayo, sin duda.
Los dos equipos nos vamos a pasar el tiempo del descanso al vestuario, porque hace un frío pelón y hay varios que no pueden dejar de tiritar. Hay actitud, pero ahora lo que nos falta es orden y habilidad. Y la diferencia en el marcador no es abismal, podemos recuperarnos.
Con estos ánimos nos plantamos en el segundo tiempo. Empieza a haber muchas imprecisiones en los pases porque estamos fríos y el balón parece una pescadilla. Pero, bien mirado, diría se nos cae más a nosotros que a ellos. En el minuto 50 nos vuelven a marcar, 5-19.
Pese a todo, todavía creemos que podemos y seguimos luchando por ello. Pero el juego se desarrolla casi siempre en nuestro campo, y las pocas veces que asomamos la jeta por su barrio acabamos haciendo algo mal y perdiendo el balón.
En una de estas, Juanjo ve amarilla por responder a uno de ellos que venía con el codo por delante como si estuviéramos en una justa medieval, y casi a la vez perdemos a Domaica por un calambre en el gemelo, sin posibilidad de sustitución. Somos 13 en el campo y empezamos a tener agujeros graves en defensa. En uno de ellos nos marcan, 5-26.
Las desdichas no terminan ahí. Lerín se hace daño en el hombro operado (esperamos que no sea nada) y se va sin sustituto. Y Conri tiene calambres en los gemelos y no puede correr. Somos 12, o 11, según como lo mires, y ya no llegamos a defender. Otro ensayo de ellos a cinco minutos del final deja el 5-33 definitivo en el marcador.
Gran alegría de los de Villalba porque con esta victoria ven más cerca la posibilidad de ascender. Y una cierta preocupación por nuestra parte, porque aunque vamos segundos en la tabla (suben dos equipos y promociona el tercero), tenemos bajas importantes para afrontar los siguientes partidos, que serán todos difíciles.
En fin, mucho ánimo a los lesionados y pronta recuperación. Y al resto nos toca apretar los dientes para intentar sacar adelante los próximos partidos y cumplir nuestro objetivo de ascender.
Es un orgullo jugar con vosotros.
Pato
