Cisneros, 7 – CRC C, 48
Que yo sepa, nunca hemos sido capaces de ganar un partido vistiendo con nuestra segunda equipación, la verde. No sé, quizá es porque empezamos el partido de azul y amarillo normal, pero cuando la preciosa luz del crepúsculo nos abandonó y en el campo no se veía una puta castaña porque la iluminación es la segunda peor del mundo después de la del Valle de las Cañas, uno de los contrarios le dijo al árbitro que nuestras camisetas se confundían con el azul-azul de Cisneros y obramos el milagro de convertirnos en los hombres de verde.
Aunque llegábamos con importantes bajas en la lista de convocados, la verdad es que todo el mundo salió muy serio y enchufado al campo y desde el primer momento quedó claro que habíamos venido para ganar.
Había estado lloviendo toda la semana, pero justo antes del pitido inicial dejó de hacerlo, para volver a empezar al terminar el partido. Que no lloviera no quiere decir que el balón no resbalara, porque había una fina capa de agua en el suelo que hacía que cada caída sonara ‘plotch’ en lugar de ‘plaf’. Pero a diferencia del sábado pasado, hoy el balón se nos caía menos a nosotros que a ellos.
El caso es que empezamos con cierto orden, ruck a la izquierda un poco antes de su 22, ataque inesperado por el cerrado y Diego ‘Tormenta’ abre el marcador cuando no habían pasado ni tres minutos.
A partir de ahí, dominio indiscutible delante (todas nuestras melés y casi todas nuestras touches) y atrás Lahuerta se hizo jefe total, haciendo que los demás jugaran y creando huecos para que pudiéramos avanzar.
Los de Cisneros, que eran básicamente chavales muy jóvenes acompañados de algunos veteranos de peso (y no lo digo en sentido figurado) no andaban muy bien de físico, porque aunque aguantaban la primera mitad de cada tiempo, en las segundas mitades se desordenaban y llegaban nuestros ensayos.
En la primera mitad vinieron todos los ensayos de jugadas de nuestros delanteros (Conrado, Beto, Gonzalo), pero en la segunda ya llegaron más nuestros tres cuartos (David, Pablo, Lahuerta y Hugo, que jugó de flanker pero estaba en todos los lados). De hecho, y como ya es habitual, nuestros sub 23 se jugaron un partido muy serio y fueron parte importante de esta victoria. Además de los ya mencionados estuvieron Jesús y Gregorio dándolo todo.
Tercer tiempo con una fórmula interesante (comprar cervezas y pedir un delivery de tarteras de papel de aluminio gordo) y un lugar inesperado, los soportales de la facultad de derecho, que llovía.
La clasificación tras este fin de semana nos deja segundos, a un punto por debajo del Liceo (por su bonus defensivo cuando les ganamos) y solo 4 por encima de Villalba. Los demás están ya muy lejos y no tienen prácticamente opciones de ascender. Nuestro objetivo debería ser quedar primeros o segundos para lograr el ascenso directo de categoría y no tener que jugárnosla en una promoción contra el antepenúltimo de segunda división.
En fin, buenas sensaciones en un partido que nos quitó el mal sabor de boca de la semana pasada y que demostró que solo cuando nos exigimos a nosotros mismos jugar a nuestro máximo nivel, conseguimos resultados decentes.
Pues a seguir así en los tres partidos que nos quedan.
Pato.

