CRC Pozuelo Rugby

La mayor escuela de Rugby de Pozuelo de Alarcón

CRC C, 78 – CAU Madrid, 0

Había 12 sub23 en el campo, lo nunca visto. Y como decía nuestro capitán Moni (Conrado tuvo un problema con el coche y no pudo llegar a tiempo), la idea era que jugaran a tope y con el máximo respeto hacia compañeros y contrarios, pero que aprovecharan la ocasión para intentar todo aquello que en los partidos de sub 23 no se puede hacer, por la presión del contrario y por tener que ceñirse al esquema de juego del equipo.

Y claro, los chavales acabaron desparramándose por el campo. Y no es que los del CAU se dejaran avasallar, porque pusieron mucho pundonor en la defensa y eran duros en los contactos, pero entre que eran pocos (16) y que tenían algunos novatos en sus filas, el partido se les volvió muy complicado.

Llamaba la atención la velocidad con la que atacaban nuestros chavales, aunque eso también llevaba a veces a pérdidas de balón, que quizá no hubieran ocurrido con un estilo de juego más conservador, de mucha posesión y paciencia con las fases de juego.

Pero a la mierda el control, qué bien funcionaba la impaciencia: los arranques explosivos de Hugo, Mikel, Rodrigo (un pilier con tremendo reprise) o Grego, que hacían auténticos rotos en la defensa rival, o la astucia de Gonzalo para meterse por donde parecía que no había hueco, o las carreras de obstáculos de Jesús y Javi, sorteando placajes bajos y altos, o la velocidad que metía Alberto al iniciar los ataques de los tres cuartos, o la habilidad de Montoro, Lahuerta y Arias para encontrar el espacio haciendo dudar a los defensores, además de la seguridad de Jorge en los placajes.

Y para no faltar a la tradición, nuestro Moni metió por partida doble su ensayo clásico de microfinta y barrigazo, en el que todo el mundo sabe desde un rato antes que no va a pasar el balón y se va a tirar a la piscina, y pese a todo, funciona.

En fin, diversión para los jóvenes y rato agradable para los viejos, que en esta ocasión nos limitábamos a dar balones a los chavales y tratar de molestar lo menos posible. De no haber contado con los sub23 probablemente habría sido un partido mucho más complicado.

La semana que viene no tenemos partido, y en la siguiente semana nos veremos contra nuestro propio yo de la antigüedad, desdoblado como el fantasma aquel del Prince of Persia (arqueología de videojuegos), con la misma camiseta amarilla y azul que nosotros. Me imagino el pasillo después del partido con los dos equipos gritando “Canoe”… Habrá que contratar a un terapeuta colectivo que nos ayude a superar la situación.

Cuídensen.

Pato