CRC C, 29 – San Isidro Old Lizards, 0
Otro año más y aquí estamos de corto, con nuestro azul y amarillo tradicional y dispuestos a disfrutar de otro año de rugby, camaradería y buenos ratos (y algunos no tan buenos también). Como dicen en las carreras de la NASCAR, es el momento de arrancar los motores.
La liga empezaba calentita, con un primer partido contra los que los dos años anteriores se habían convertido en nuestro ‘coco’, San Isidro. Lo que pasa es que esta vez no nos encontramos enfrente un equipo de gente joven, entrenada y en forma, sino unos señores de nuestra edad acompañados de unos chavales como los que también traíamos nosotros. Es decir, condiciones de igualdad.
El resultado refleja lo que se vivió en el campo. La primera parte fue más trabada, consecuencia más bien de nuestros errores de manos y de los muchos golpes de castigo que cometíamos. Podríamos decir que se debían a la falta de entrenamiento, pero como eso no es algo que haya cambiado este año (nadie entrena, salvo muy honrosas excepciones) podríamos descartarlo como explicación. A pesar de todo terminamos la primera parte ganando 14-0 y en la segunda parte metimos casi los mismos puntos hasta el 29-0 definitivo.
En todo caso las sensaciones son buenas. Los viejos mantienen la estructura del juego y los jóvenes aportan la velocidad y frescura que los demás no tienen. En ataque creamos peligro y en defensa mantenemos un cierto orden y una actitud firme. Por cierto, fenomenal actuación de nuestros sub23, que metieron casi todos los ensayos, se dejaron la piel en el campo (Fer se dejó también un dedo meñique) y creo que se lo pasaron francamente bien.
La semana que viene tenemos partido contra el Villalba, debutante en tercera división. Ojo: serán nuevos, pero le han cascado un 71-5 a sus vecinos de Soto del Real.
Cuídense.
Pato.
