CRC Pozuelo Rugby

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Crónica Partido CRC C Soto Caminos 11/04/2026

GRACIAS, PATO

Tarde calurosa de rugby en Pozuelo. Enfrente, un Soto Caminos que acudía con todo lo disponible, consciente de lo que había en juego para sus aspiraciones de ascenso. Diez jugadores distintos respecto al partido de ida, más juventud, más piernas, más necesidad. Vinieron con todo, como debe ser.

 

Nosotros, afrontábamos el encuentro desde otro lugar. Sin urgencias clasificatorias, pero con el orgullo de competir siempre. Con lo que había. Que no es poco. Hoy nos acompañaban sólo 3 sub 23: Alex, Lahuerta y el bueno de Jesús.

Partido duro desde el principio, fue abierto y exigente, con ensayos nuestros y suyos… pero quedó condicionado en el minuto 37. La expulsión de “Patxi”, en una acción que el árbitro interpretó con rigor máximo, quizá excesivo, nos obligó a disputar toda la segunda parte con un jugador menos y con “la caló” que caía y contra jóvenes y rápidos, pues se nota. Delante les aguantamos muy bien, pero después de 3 o 4 fases en las que nuestra circulación defensiva no era todo lo veloz y efectiva que nos gustaría…pues eso, agujeros en defensa y contra jugadores jóvenes y rápidos… todos corriendo a la caza del gamo, nos faltaban los arcos y las flechas.

Aun así, el equipo no se cayó. Hubo carácter, hubo respuesta y, sobre todo, hubo oficio. El de los que llevan muchos años en esto. El de los que saben competir incluso cuando el físico ya no acompaña igual y la temporada se hace larga.

Nada más que añadir del partido, enhorabuena a Soto y que les vaya bonito en segunda.

La temporada se nos ha hecho larga, empezamos muy bien, y esta fase de ascenso se nos ha atragantado un poco por las lesiones y la falta de efectivos. Somos el equipo más veterano de la categoría. Sin embargo, los equipos sufren contra nosotros y hacemos que saquen lo que mejor que tienen para ganarnos. Eso es lo importante y lo que me hace orgulloso de jugar en este equipo, siempre salimos con la cabeza bien alta, con actitud y dando la cara, si nos ganan, que nos ganen porque sean mejores, no porque no lo hayamos dado todo.

A pesar de que tenemos todos ya más años que carracuca, todavía hay ambición y agresividad. Aquí lo damos todo, dentro y fuera del campo, eso es lo que hace especial a las personas que integran este equipo. Somos disfrutones, de rugby y de la vida.

Y uno de estos grandes disfrutones es el Pato Arenas, que ayer  decidió que sería su último partido. Hay jugadores buenos. Hay jugadores importantes. Y luego están los que forman parte de la vida de un club:  Javier Arenas Romasanta, “El Pato”, es de estos últimos. Leyenda del club, gran amigo y una de las personas más queridas y carismáticas con la que tenido la suerte de compartir mi vida durante 30 años, dentro y fuera de los terrenos de juego.

Cuarenta y cinco años jugando al rugby no se explican con estadísticas. Se explican con vestuarios, con terceros tiempos, con campos de barro, con viajes, con amigos y recuerdos, muchos buenos momentos.

Para muchos, compartir equipo con él ha sido un privilegio. Para otros, como yo, directamente más de media vida. Desde sus días de mozalbete jugando en División de Honor, hasta ayer mismo, jugando con los viejos del tercer equipo, siempre ha tenido una sonrisa y ha ayudado a que el mundo que le rodea sea un poco mejor.

El rugby te da golpes, te quita años de cuerpo, pero te devuelve cosas que no se pueden medir. Y Pato ha sido siempre de los que más ha dado.

Ayer se cerró una etapa. Pero no una historia.

Porque los jugadores como él no se van del todo nunca. Se quedan en el club, en la memoria, en la forma de hacer las cosas.

Y, sobre todo, en los que hemos tenido la suerte de jugar a su lado.

Gracias por tanto, Pato.