HISTORIA DEL CLUB

La semblanza del Club de Rugby CRC POZUELO refleja el desarrollo de un proyecto deportivo y formativo único asentado sobre los valores que el rugby representa.

Tras más de 55 años de historia, desde su fundación como Sección de Rugby del Real Canoe Natación Club, el CRC POZUELO es un equipo emblemático del rugby madrileño y uno de los de mayor tradición y prestigio del rugby nacional; cuenta entre sus experiencias con participaciones en competiciones europeas, siendo uno de los pocos clubs españoles que acredita victorias internacionales. Por su palmarés (5 Ligas de División de Honor – 10 Copas de S.M. El Rey – 3 Supercopas – 3 Copas Ibéricas – 2 Copas de España de Rugby 7) y sus muchos éxitos en las distintas categorías de nuestro deporte, se encuentra entre los 5 clubs de rugby más reconocidos y laureados de España, con más de 500 internacionalidades absolutas acumuladas.

La Escuela de Rugby del CRC POZUELO, comprometida con la promoción y educación en el rugby y sus valores desde la base, es una de las canteras de formación más consolidadas y fructíferas de este deporte en nuestro país y de las que más jugadores aporta habitualmente a las categorías inferiores de las selecciones madrileña y española.

50 ANIVERSARIO

CRC POZUELO

Vídeo conmemorativo del 50 aniversario del Club de Rugby CRC Pozuelo en el cual el inolvidable Michael Robinson narra la historia del club desde su fundación como sección de rugby del club Canoe en el año 1963 hasta el 50 aniversario en 2013.

CANOE RUGBY CLUB

EL actual CRC POZUELO se funda en 1963 como consecuencia de la creación, a iniciativa de Javier Cortázar, de una Sección de Rugby en el Real Canoe Natación Club, que conforma un equipo propio -al que se incorporan varios jugadores procedentes de otros clubes madrileños (como Argüelles o Ciencias de Madrid)- que se consolida muy rápidamente bajo la denominación competitiva de CANOE RUGBY CLUB (bien conocido como CANOE) y con los colores azul y amarillo como distintivos. El primer Presidente del Club (o Vocal de la Sección de Rugby del Canoe, más precisamente) fue Ignacio Fauré, al que le sucedería en poco tiempo Erik Mordt que permanecería en el cargo durante los siguientes diez años.

Los primeros éxitos del equipo llegan ya en los primeros años, al lograrse los campeonatos de Copa (única competición oficial de la época) en las temporadas 1963-64 y 1965-66, lo que le permite participar y conquistar dos Copas Ibéricas en 1965 y 1967.

Desde su creación en la temporada 1968-69, el CANOE participa en la Liga Nacional de Primera División, bajo la dirección de Francisco Sacristán, uno de los jugadores emblemáticos del Club, que se hará cargo entonces del primer equipo y será, durante muchos años, su principal responsable y el artífice de muchos de los éxitos que se irán consiguiendo.

A finales de la década de los años 60 y principios de los setenta, el CANOE era, sin duda, el equipo más potente de España. Se logran por entonces los títulos de Copa en las temporadas 1969-70, 1970-71 y 1973-74 y los de Liga en 1970-71, 1971-72 y 1972-73, constituyendo sus jugadores la base principal de la selección española.

En el año 1974, Erik Mordt cede el testigo de la presidencia del Club a Luis Luque, al que sucederían en años subsiguientes Antonio Moreno, Pablo Lázaro y Alejandro Lanzarote, tras los que Erik Mordt volvería a ocupar el puesto por otras tres temporadas.

La crisis de los 70 afecta también al mundo del rugby en España y al CANOE en particular. Ante la imposibilidad por parte de los clubs de sufragar los gastos de desplazamientos que ocasiona una primera división nacional, la competición se reorganiza en cuatro grupos regionales. El Club se adapta a la nueva organización competitiva construyendo un equipo integrado principalmente por jóvenes valores, procedentes muchos de ellos de la cantera que producía una incipiente Escuela que, dirigida por Francisco Usero, realizaba los primeros intentos de sistematización del trabajo de formación de los jugadores más jóvenes.

Tras la integración en el CANOE del equipo de rugby del colegio Santa María del Pilar, se logra configurar un buen conjunto, que rivaliza con Arquitectura, el equipo dominante de la época, y que alcanza la final de la Copa en la temporada 1980-81 y dos segundos puestos en su grupo de Liga en 1980-81 y 1981-82.

CANOE RUGBY CLUB

EL actual CRC POZUELO se funda en 1963 como consecuencia de la creación, a iniciativa de Javier Cortázar, de una Sección de Rugby en el Real Canoe Natación Club, que conforma un equipo propio -al que se incorporan varios jugadores procedentes de otros clubes madrileños (como Argüelles o Ciencias de Madrid)- que se consolida muy rápidamente bajo la denominación competitiva de CANOE RUGBY CLUB (bien conocido como CANOE) y con los colores azul y amarillo como distintivos. El primer Presidente del Club (o Vocal de la Sección de Rugby del Canoe, más precisamente) fue Ignacio Fauré, al que le sucedería en poco tiempo Erik Mordt que permanecería en el cargo durante los siguientes diez años.

Los primeros éxitos del equipo llegan ya en los primeros años, al lograrse los campeonatos de Copa (única competición oficial de la época) en las temporadas 1963-64 y 1965-66, lo que le permite participar y conquistar dos Copas Ibéricas en 1965 y 1967.

Desde su creación en la temporada 1968-69, el CANOE participa en la Liga Nacional de Primera División, bajo la dirección de Francisco Sacristán, uno de los jugadores emblemáticos del Club, que se hará cargo entonces del primer equipo y será, durante muchos años, su principal responsable y el artífice de muchos de los éxitos que se irán consiguiendo.

A finales de la década de los años 60 y principios de los setenta, el CANOE era, sin duda, el equipo más potente de España. Se logran por entonces los títulos de Copa en las temporadas 1969-70, 1970-71 y 1973-74 y los de Liga en 1970-71, 1971-72 y 1972-73, constituyendo sus jugadores la base principal de la selección española.

En el año 1974, Erik Mordt cede el testigo de la presidencia del Club a Luis Luque, al que sucederían en años subsiguientes Antonio Moreno, Pablo Lázaro y Alejandro Lanzarote, tras los que Erik Mordt volvería a ocupar el puesto por otras tres temporadas.

La crisis de los 70 afecta también al mundo del rugby en España y al CANOE en particular. Ante la imposibilidad por parte de los clubs de sufragar los gastos de desplazamientos que ocasiona una primera división nacional, la competición se reorganiza en cuatro grupos regionales. El Club se adapta a la nueva organización competitiva construyendo un equipo integrado principalmente por jóvenes valores, procedentes muchos de ellos de la cantera que producía una incipiente Escuela que, dirigida por Francisco Usero, realizaba los primeros intentos de sistematización del trabajo de formación de los jugadores más jóvenes.

Tras la integración en el CANOE del equipo de rugby del colegio Santa María del Pilar, se logra configurar un buen conjunto, que rivaliza con Arquitectura, el equipo dominante de la época, y que alcanza la final de la Copa en la temporada 1980-81 y dos segundos puestos en su grupo de Liga en 1980-81 y 1981-82.

En el año 1983, el CANOE sufre el abandono de un número significativo de relevantes jugadores del primer equipo y algunos juniors prometedores, que se incorporan a la disciplina de equipos rivales (principalmente, el Liceo Francés). Son los tiempos en los que el Club comienza a desarrollar su actividad deportiva en el Polideportivo de La Elipa (Madrid) y toca entonces reconstruir el conjunto, tarea que lideran dos jugadores muy estrechamente vinculados al CANOE desde su origen: Rafael Canosa y Fernando Cantalapiedra.

El 1985, pasó a ocupar la presidencia del Club Juan Antonio Bernabé Cubillo, que la desempeñaría durante las siguientes seis temporadas. El CANOE alcanza en esos años un elevado nivel competitivo y consigue, bajo la dirección técnica de Manuel Moriche, el subcampeonato de Copa en la temporada 1987-88.

A finales de la década de los 80 y principios de los 90 se produce un relevo generacional inevitable en el primer equipo. Pedro Palazuelos, Fernando Cantalapiedra y Pedro Ibáñez suceden a Moriche como entrenadores en las siguientes temporadas, durante las que a duras penas se consigue mantener la categoría. Lo que en la temporada 1990-91 se consiguió tras un final de liga dramático contra Gernika, no fue posible en la siguiente temporada 1991-92, en la que CANOE, compitiendo con el equipo más joven de la Liga, se ve abocado al descenso a División de Honor B.

En 1991 Rafael Canosa accede a la presidencia del Club y será en la temporada 1994-95 cuando el CANOE, entrenado por Pedro Ibáñez y José Antonio Egido, consiga de nuevo recuperar su plaza en División de Honor con un equipo que conserva la juventud de los años de División de Honor B e incorpora nuevos talentos de la cantera, así como sus primeros jugadores profesionales. Pronto demostrarían que el regreso del CANOE a División de Honor no fue una mera anécdota.

En la temporada 1997-98 se hacen cargo del primer equipo David Fernández y José Luis Ballesteros, dos experimentados técnicos del Club, y ya en ese mismo curso se lograría una tercera posición en la Liga y el subcampeonato de la competición de Copa, logro este último que se repetiría en la siguiente temporada. Merece ser destacada en estos años la victoria conseguida en la Copa de Oro del Sevens Internacional de Madrid, en la que el equipo del CANOE consigue vencer, en un épico partido final, al mítico club inglés Leicester Tigers, referencia del rugby europeo y mundial, lo que afianza al Club en una posición preeminente en la versión reducida de nuestro deporte en España.

CLUB DE RUGBY COMPLUTENSE

En el año 1999, el CANOE alcanza un acuerdo con la Universidad Complutense de Madrid para representar a esta institución universitaria en la División de Honor del rugby nacional. El Club pasa entonces a denominarse CLUB DE RUGBY COMPLUTENSE, a lucir en su uniformidad el color granate de su patrocinador, con una pequeña concesión a los clásicos colores azul y amarillo, y a competir en el Estadio Central de la Ciudad Universitaria (Madrid). El acuerdo hace posible que el Club acceda a una financiación suficiente para reforzar su plantilla con importantes jugadores profesionales procedentes del exterior, lo que se hace notar de inmediato en los resultados competitivos.

Así, en la temporada 1999-2000 se conquista un nuevo título de Liga, veintisiete años después del último conseguido, y, como consecuencia, el equipo se alza el año siguiente con la primera Supercopa de España, frente a la Santboiana, y con una nueva Copa Ibérica, treinta y tres años después de la segunda, tras vencer al combinado portugués G.D. Direito.

El acuerdo con la Universidad Complutense de Madrid le permite al Club aprovechar la oferta educativa de la universidad para atraer nuevos talentos internacionales cuya contribución ayudó a conseguir un nuevo título de Copa en la temporada 2000-01 frente al Liceo Francés.

En el año 2001 es elegido Presidente del Club Pedro Monzón, al que había precedido en el cargo durante un año Luis Fernando Muñoz, tras el regreso de nuevo por una temporada de Erik Mordt. Monzón inicia su mandato con un acuerdo entre el CLUB DE RUGBY COMPLUTENSE y el Liceo Francés para la formación, con vistas a la temporada 2001-02, de un equipo de Madrid que pudiera competir en recursos económicos y deportivos con otros clubs españoles orientados ya hacia el profesionalismo y participar además con suficiencia en la competición de la European Shield, a la que daba acceso el triunfo en la Copa de la temporada anterior. El acuerdo se concretó en la integración de las plantillas senior de ambos clubs que competirían, bajo Los auspicios de la Universidad Complutense de Madrid, con la denominación MADRID 2012 (luego, UCM 2M12) y la dirección técnica de Francisco Usero y Carlos Bravo. Sin embargo, los resultados deportivos no estuvieron a la altura de las expectativas ni mejoraron los logros de temporadas anteriores como se esperaba. No obstante, se consiguió en esa temporada un tercer puesto en la Liga, un título más de Copa y una nueva Supercopa, así como una digna participación en la European Shield.

El acuerdo entre el CANOE y el Liceo Francés se dio pronto por resuelto y el Club decidió en 2002 constituirse como entidad deportiva independiente con personalidad jurídica propia y sus propios Estatutos, lo que trajo consigo la ruptura definitiva de los vínculos que hasta entonces le habían unido al Real Canoe Natación Club, previa cesión de los derechos deportivos y de competición de éste.

En el ámbito deportivo, Eric Lamarque sustituyó como entrenador a Usero y Bravo durante las temporadas 2002-03 y 2003-04, en las que se lograron un nuevo título de Copa y un subcampeonato de Liga, respectivamente. Entre los legados que Lamarque dejó en el Club merece destacar el valioso conocimiento transmitido que hizo posible el fructífero aprendizaje y la sólida preparación de entrenadores de generaciones posteriores formados como jugadores en el Club; entre ellos José Antonio Barrio y Miguel Ángel Puerta.

CRC

A partir de 2002, como entidad deportiva independiente, el Club adopta su actual denominación CRC (siglas que remiten a la historia precedente como Canoe Rugby Club o Club de Rugby Complutense), que se une cada temporada, según las circunstancias, a las denominaciones o marcas propias de los principales patrocinadores, instituciones o territorios vinculados al proyecto. Ello, unido, al traslado en 2005 de la actividad deportiva del Club al Polideportivo Valle de las Cañas en Pozuelo de Alarcón (Madrid), señala el inicio de una nueva época para el Club.

La temporada 2004-05 marca la transición en la dirección técnica del primer equipo de Lamarque a Barrio. Una temporada en la que se compite con clubs de presupuestos muy superiores y que habían alcanzado ya un alto grado de profesionalización, lo que coincide a su vez con un nuevo relevo generacional que lleva hasta el primer equipo a jóvenes jugadores de la cantera que, con el tiempo, cosecharían importantes éxitos. Con un equipo joven y algún refuerzo de calidad, se sostiene un notable desempeño en la competición nacional de Liga, logrando un quinto puesto, aunque serán motivos extradeportivos, aún cuestionables y cuestionados, los que fuercen al equipo a descender de nuevo a División de Honor B.

A pesar de este golpe psicológico, el CRC consigue ya en la inmediata temporada posterior 2005-06 el regreso a la máxima categoría del rugby nacional, tras una vibrante final a ida y vuelta contra el Universidad de Vigo; e, incluso, en la siguiente temporada 2006-07 se alza con el subcampeonato de una Liga en la que solo un profesionalizado El Salvador pudo superarle.

Será precisamente en la temporada 2005/2006 cuando se forme el primer equipo femenino del CRC integrado por un grupo de jóvenes jugadoras procedentes de la liga universitaria que aspiraban a más. Y, ya en la primera temporada de competición, en la que se planteó una liga de rugby a 12 para los equipos de nueva creación, el CRC, entrenado por Darío Bernal, jugador del primer equipo del Club, se alza con el campeonato. Este exitoso debut, se confirmaría en las dos temporadas siguientes (2006-07 y 2007-08) en las que se lograrían sendos subcampeonatos de Copa, bajo la dirección técnica ya de Isabel Pérez.

En la temporada 2007-08 el primer equipo del CRC, cambia su habitual equipación azul y amarilla por una indumentaria blanca para reflejar el apoyo del club de fútbol Real Madrid al proyecto. Será esa temporada cuando el equipo se alce con una nueva Copa ganada frente a El Salvador, el primer título de Barrio como entrenador.

Ello no será más que el preludio de la magnífica temporada 2008-09, una de las mejores de la historia del CRC, que coincide con la incorporación a la dirección técnica de Regis Sonnes, con el apoyo de Barrio, y de algunos jugadores de la élite del rugby nacional, que harán de la plantilla del equipo la base fundamental de la selección española del momento. Se lograron entonces los títulos de Liga, de Copa y una nueva Supercopa; y, más aún, el segundo equipo del Club conseguiría un trabajado título de Liga de Primera División Nacional.

En ese mismo año, el CRC participará, con sus técnicos y toda su plantilla en la primera (y única hasta la fecha) experiencia de competición por franquicias, la Copa Super Ibérica, con la que consigue hacerse con el nombre de GATOS DE MADRID en una intensa final frente al equipo de Mariners de Alicante.

CRC

A partir de 2002, como entidad deportiva independiente, el Club adopta su actual denominación CRC (siglas que remiten a la historia precedente como Canoe Rugby Club o Club de Rugby Complutense), que se une cada temporada, según las circunstancias, a las denominaciones o marcas propias de los principales patrocinadores, instituciones o territorios vinculados al proyecto. Ello, unido, al traslado en 2005 de la actividad deportiva del Club al Polideportivo Valle de las Cañas en Pozuelo de Alarcón (Madrid), señala el inicio de una nueva época para el Club.

La temporada 2004-05 marca la transición en la dirección técnica del primer equipo de Lamarque a Barrio. Una temporada en la que se compite con clubs de presupuestos muy superiores y que habían alcanzado ya un alto grado de profesionalización, lo que coincide a su vez con un nuevo relevo generacional que lleva hasta el primer equipo a jóvenes jugadores de la cantera que, con el tiempo, cosecharían importantes éxitos. Con un equipo joven y algún refuerzo de calidad, se sostiene un notable desempeño en la competición nacional de Liga, logrando un quinto puesto, aunque serán motivos extradeportivos, aún cuestionables y cuestionados, los que fuercen al equipo a descender de nuevo a División de Honor B.

A pesar de este golpe psicológico, el CRC consigue ya en la inmediata temporada posterior 2005-06 el regreso a la máxima categoría del rugby nacional, tras una vibrante final a ida y vuelta contra el Universidad de Vigo; e, incluso, en la siguiente temporada 2006-07 se alza con el subcampeonato de una Liga en la que solo un profesionalizado El Salvador pudo superarle.

Será precisamente en la temporada 2005/2006 cuando se forme el primer equipo femenino del CRC integrado por un grupo de jóvenes jugadoras procedentes de la liga universitaria que aspiraban a más. Y, ya en la primera temporada de competición, en la que se planteó una liga de rugby a 12 para los equipos de nueva creación, el CRC, entrenado por Darío Bernal, jugador del primer equipo del Club, se alza con el campeonato. Este exitoso debut, se confirmaría en las dos temporadas siguientes (2006-07 y 2007-08) en las que se lograrían sendos subcampeonatos de Copa, bajo la dirección técnica ya de Isabel Pérez.

En la temporada 2007-08 el primer equipo del CRC, cambia su habitual equipación azul y amarilla por una indumentaria blanca para reflejar el apoyo del club de fútbol Real Madrid al proyecto. Será esa temporada cuando el equipo se alce con una nueva Copa ganada frente a El Salvador, el primer título de Barrio como entrenador.

Ello no será más que el preludio de la magnífica temporada 2008-09, una de las mejores de la historia del CRC, que coincide con la incorporación a la dirección técnica de Regis Sonnes, con el apoyo de Barrio, y de algunos jugadores de la élite del rugby nacional, que harán de la plantilla del equipo la base fundamental de la selección española del momento. Se lograron entonces los títulos de Liga, de Copa y una nueva Supercopa; y, más aún, el segundo equipo del Club conseguiría un trabajado título de Liga de Primera División Nacional.

En ese mismo año, el CRC participará, con sus técnicos y toda su plantilla en la primera (y única hasta la fecha) experiencia de competición por franquicias, la Copa Super Ibérica, con la que consigue hacerse con el nombre de GATOS DE MADRID en una intensa final frente al equipo de Mariners de Alicante.

Tras los éxitos de los años precedentes, la temporada 2009-10, viene de nuevo marcada por la crisis económica que limita sensiblemente los recursos económicos del CRC en un entorno de mayores costes pasa sostener la competitividad deportiva. Por esta razón y aun habiendo logrado un meritorio quinto puesto en la Liga, se adopta la decisión, para asegurar la propia viabilidad del Club, de renunciar a la plaza en División de Honor y descender voluntariamente de categoría a División de Honor B.

Miguel Ángel Puerta tomará entonces las riendas del primer equipo en tan difícil situación y, tras un primer intento fallido, se logra de nuevo el ascenso a la máxima categoría nacional en la temporada 2011-12.

A lo largo de estas temporadas, el equipo femenino del CRC, tras la marcha de Isabel Pérez, sufre con los resultados y compite incluso por su propia subsistencia. Los esfuerzos realizados por entrenadores como Javier Rubio, Alejandro López, Pedro Palazuelos y, finalmente, Conrado Díaz y unas jugadoras firmemente comprometidas con el Club permiten superar la crisis y asegurar la continuidad y competitividad del equipo.

Tras conseguir de nuevo el ascenso del primer equipo a División de Honor equipo, el CRC alcanza un acuerdo con el club de fútbol Atlético de Madrid, en virtud del cual el primer equipo competirá como sección de rugby del Atlético de Madrid con su denominación y uniformidad, manteniendo el CRC su personalidad e identidad propia en todas las demás categorías. Con el regreso de José Antonio Barrio y José Luis Ballesteros a la dirección técnica, el primer equipo competirá de esta forma durante dos temporadas (2012-13 y 2013-14) en la División de Honor convirtiéndose en la revelación de la competición y accediendo en ambos cursos a los play-offs finales que se habían implantado recientemente en la máxima categoría.

Por su parte, la temporada 2012/13 fue una temporada difícil para el equipo femenino del CRC, que pasará entonces por uno de sus momentos más difíciles como consecuencia de la retirada de varias jugadoras de referencia y de las dificultades para conformar un nuevo equipo competitivo. Sin embargo, en la siguiente temporada 2013-14, el equipo, al frente del cual continuaba Conrado Díaz, recuperará su espíritu competitivo como consecuencia de la incorporación de un nutrido grupo de jugadoras, procedentes la mayoría de Alcobendas, que supusieron un salto de calidad importante. Como consecuencia, el equipo femenino del CRC conquista la Copa de Madrid y se proclama vencedor con autoridad de la Liga B madrileña, lo que le permitió acceder al play-off de ascenso a División de Honor. Las siguientes temporadas 2014/15 y 2015/16 se saldaron con dos victorias consecutivas en el Torneo de Rugby Femenino de Burgos y con el mantenimiento de la plaza en la categoría de Primera Regional de Madrid.

El acuerdo con el club de futbol Atlético de Madrid se mantuvo vigente durante estas dos temporadas, al término de las cuales quedó resuelto.

En el año 2014 sería elegido Presidente del CRC, Fernando Cantalapiedra, un histórico ex-jugador, ex-entrenador y directivo que reforzaba así aún más su compromiso con el Club asumiendo esta responsabilidad. La elección de Cantalapiedra representaba el vínculo entre la continuidad de un proyecto ya histórico con una vocación de renovación a partir de un modelo deportivo y formativo con proyección de futuro, que se plasmaría, entre otros aspectos, en los nuevos Estatutos de la entidad del año 2018.

En la primera temporada 2014/15 de Cantalapiedra como Presidente del Club, ya con su actual denominación CRC POZUELO, el primer equipo tuvo que afrontar de nuevo un difícil curso como consecuencia de la salida de numerosos jugadores profesionales y de un nuevo relevo generacional en curso tras la resolución del acuerdo con el club de futbol Atlético de Madrid. Un selecto grupo de jugadores jóvenes, procedentes la mayoría de ellos todos de la cantera del Club, junto a unos pocos veteranos comprometidos que se mantuvieron en activo, se convirtieron entonces en la columna vertebral del equipo en el nivel de competición más exigente, con el apoyo técnico de Barrio y Puerta que continuarán al frente de la dirección técnica, a la que se incorpora también Javier Salazar, jugador emblemático del Club. La calidad y competitividad de un equipo genuinamente CRC le permite conservar la categoría en la temporada 2014-15, lo que no se conseguiría sin embargo en la temporada 2015-16, en la que desgraciadamente se consuma en descenso a División de Honor B, tras una última jornada de campeonato de sorprendentes resultados que hicieron imposible el objetivo de la permanencia, a pesar de haber alcanzado una de las puntuaciones más altas de las conseguidas en la historia reciente por el último clasificado de la Liga.

Y en esta categoría continúa concursando el primer equipo del CRC hasta la fecha, demostrando un nivel de competitividad, temporada tras temporada, que le ha permitido mantener posiciones de liderazgo en su grupo y clasificarse todos los años para los play-off de ascenso a División de Honor. Con un equipo que mantiene a la gran mayoría de los jugadores de la última hornada, jóvenes aún, pero más experimentados, que incorpora cada año nuevos valores de las categorías inferiores y en el que aún permanece alguno de los más jugadores veteranos del Club.

Un equipo de jugadores mayoritariamente españoles, que acumulan un elevado número de internacionalidades en diferentes categorías, junto con algún refuerzo extranjero puntual del mismo perfil joven y en formación. Un equipo que, como todo el Club, ha visto reforzada su preparación y desempeño gracias a la colaboración de técnicos excelentes de dilatada experiencia y estrecha vinculación con el CRC como José Antonio Barrio, Miguel Ángel Puerta, Javier Salazar, Ignacio Sentchordi o Hugo García.

Por su parte, el equipo femenino del CRC sigue compitiendo y mejorando cada año su rendimiento en la primera categoría de la Liga Regional de Rugby de Madrid, bajo la dirección técnica ahora de la experimentada jugadora internacional María Casado, persiguiendo con ahínco el objetivo del ascenso a División de Honor.

Ambos conjuntos -masculino y femenino-, como el resto de equipos y categorías, responden a un modelo de Club, como el CRC, basado en la promoción de jugadores propios, a los que se les forma en la práctica y valores del rugby, sin renunciar a las mayores ambiciones competitivas, y ayudándoles a compatibilizar la práctica de nuestro deporte con su propia formación académica y profesional. Quizás no sea el modelo imperante en el rugby español de la actualidad, plagado de profesionales extranjeros en casi todas las categorías y grupos; pero, es el modelo en el que el CRC cree para cimentar su futuro y contribuir al desarrollo del rugby en España.

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